
He comenzado a patear piedras en el camino, simplemente para jugar pero también para olvidar. Me imagino que cada una es un rostro conocido, una mentira dicha, un engaño injuriado, una pesadilla aterradora.
Mis manos se esconden muy bien en los bolsillos, juguetean con algo de pelusa, y si acaso, con tus recuerdos.
Intento no quedarme dormida, el ambiente es sigiloso, frágil, capaz de ser roto con el puño de un jadeo. Volteo al cielo, es de cristal, cristal oscuro. Tiene pequeños orificios por donde se cuela la luz que seguramente hay fuera de la burbuja en la que habito, llamada mundo. Alguien sopla vigorosamente a través de los agujeros que se ciernen sobre la cúpula que noche con noche cambia llorando de color.
Mis zapatos están feos y raídos, cubiertos de costras de mugres que forman una alegoría de mis diversiones pasadas. En medio de ellos cuelga un resto de lienzo que en realidad, está rodeando a mis tobillos.
Pateo piedras con los tobillos amarrados.
Yo te he visto correr, jugar, patear pelotas, reír a carcajadas, con tus pies libres, tus manos al aire y tu cabello ondeándose a causa del viento. ¿No me has visto tú a mí sentada enfrente de tu casa, esperando verte salir para que, si acaso, te animes a voltear a verme y puedas desamarrar el nudo de mis huesos?
Yo muy quedita me quedo, atrás del arbolito que está frente a tu banqueta, ese que usaste alguna vez para colgar un calcetín cuando perdiste una apuesta. Así, medio escondida, medio atrevida detrás, te espero a la misma hora de la tarde en que terminas tu tarea y le gritas a tu mamá que saldrás a dar la vuelta o a jugar en el parque. Un 'no llegues tarde' recibes como respuesta, no sin antes de ese beso caluroso y hogareño que recibes en la mejilla; la que después limpias al salir de casa por el labial que tu madre te deja embarrado.
Y te sigo. Soy tu sombra de día y en la oscuridad, cuando te quedas hasta tarde contando cuentos de terror que jamás has vivido. Me divierte tu ingenuidad y tu ansia de experimentar todo eso que cínicamente inventas, pregonando que has sido tú quien mató un cocodrilo con un tenedor.
Pero, ¿en serio nunca me has visto tras de ti? ¿nunca te ha alcanzado el aroma de mi cabello? ¿no has visto las huellas de mis zapatos destartalados? ¿no te has preguntado quien es esa niña que te sonríe sin sonreir? ¿no te da curiosidad por saber quién es esa que a diario te sigue, te observa, te espía, te sueña?
¡Dime por favor que me has visto!
¡Dime por favor que existo!
¡Dime por favor que me enseñarás como patear un balón, como saltar la cuerda, como inventar historias terroríficas y cómo se siente ser embarrado todos los días con el labial carmesí del amor!
Dime,
¿cuándo me invitarás a jugar contigo?
"Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la vista. Cuando el oído no está bloqueado, el resultado es poder escuchar. Y cuando la mente no está bloqueada, el resultado es la verdad" -
Anónimo