28 de mayo de 2009

Aprisa, más aprisa

28 de mayo de 2009

Ya quiero que llegue el día en que seas tú quien me busque y sea yo quien deje silenciosamente de buscarte.

Ya llegará el día en que comprenderé que ya tengo más de 20 años y debo dejar de comportarme como una chiquilla de 4.

Ya quiero dejar de ser tu marioneta y tomar las riendas de mi propia vida. Dejar de encapricharme y madurar, para recordarme que no soy perfecta y que necesito caer para avanzar.

Ya quiero que llegue el día en que esté ocupada, olvidándome de ti y seas tú quien quiera recordarme y desocuparse para ir a encontrarme.


Ya quiero que llegue el día en que deje de estar enamorada, para pasar al siguiente paso y descubrir que amar no es lo mismo que...



Y lo peor de todo es que ya lo sé. Demonios, debo envejecer.





"Se necesitan dos años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar"
- Ernest Hemingway

22 de mayo de 2009

¡Revélate, cobarde!

22 de mayo de 2009

¿Quién fregados no tiene absolutamente nada que hacer como para gastar su tiempo -y su dinero- envíandome mensajes en blanco cuatro noches seguidas?

Carajo, si por lo que sufro es porque acosadores no me faltan, y ahora viene alguien más a hacerse el misterioso -y chistocito- con mensajes vacíos a eso de las 11 noche (aunque una noche se le olvidó y por lo visto quiso enmendar el error y me envió el mensaje a las 5.30 de la mañana del día siguiente).

Ya le he enviado un par de mensajes preguntándole quién demonios es (cordialmente, claro), si se le ofrece algo; incluso le he informado que recibo los mensajes en blanco por si acaso es alguna falla técnica, pero no he recibido respuesta alguna, salvo la misma de siempre: un mensaje falto de imaginación.

Tal vez hizo una manda o hace un ritual para tratar de conquistar el mundo o espera que en cada mensaje que le lea haya una bomba que me explote en la cara.

Pues no me importan sus razones, y no me importa que me envíe mensajes, pues tiene todo el derecho de gastar su tiempo y dinero en lo que le pegue la gana. Lo que me fastidia es que sean mensajes en blanco y sin una mísera línea, ya que si piensa malgastar su saldo en tonterías, pues que mínimo me escriba un poema -si le caigo bien- o una mentada de mamá -si no-.


Aunque ahora que lo pienso, tal vez viene un mensaje subliminal dentro... En fin, como víctima de claros atentados a la paz de mi estado mental, exijo saber quien se está tomando la molestia de enfadarme con lo que parece ser un enigma sin importancia -que no deja de ser curioso-.



¿De dónde saco tantos parafílicos? Y yo que creí que el mundo y su gente ya no podían estar peor.




"Dentro de todo hombre hay un poeta que murió en la juventud" - S. K.

18 de mayo de 2009

Voyeurismo embustero

18 de mayo de 2009

Hace unos días te encontré caminando por la calle. No quise llegar a saludarte, me resulta muy incómodo acercarme a las personas y preguntarles qué tal les va, probablemente tengan que mentir o confesarme que su panorama no es muy colorido.

Te vi de lejos, ibas caminando rápidamente como siempre, como si llevaras prisa; cargando una bolsita en la que seguramente llevabas tus sueños; con tus audífonos entonando canciones que muy probablemente no conozco y con una cara lúgubre y perdida, con tus ortejos pisándole los talones al adoquín del centro y unos inentrañables pensamientos dentro de ti.

Tu cicatriz en el rostro lucía bonita, pero no era destacable. Siempre me ha gustado. Me das la impresión de que con ella te sientes más fuerte y que te encantaría presumirla, expresando que es el resultado de tus batallas con la vida a cualquiera que se tomara la molestia de preguntártelo.

No mostrabas felicidad en tu expresión, pero tampoco tristeza. Me imaginaba que ibas pensando como siempre, en las incógnitas de tu vida, en sus posibles resultados, en tus fracasos y victorias. Que, estás entre la espada y la pared, que quieres y no quieres, que sueñas pero temes volverlos realidad, que ríes llorando.

Eres una persona extraña.

Cualquiera te diría "vive la vida que sólo hay una", "diviértete", "se responsable y dedicado". Pero todas esas expresiones se contradicen, haz de pensar. Tienes derecho a perderte sombríamente en los árboles a los que te vi adentrarte. No sé si planeabas irte a fumar o a leer algún libro. No puedo olvidar que siempre cargas con uno.

Me daban ganas de acercarme en ese momento, poner cara de sorprendida y hacer cómo que no te había visto, chocar nuestros cuerpos, sonreirte y preguntarte que tal te lleva la vida, de contarte que por fin leí Demian de Hesse, pues tú sabes que es uno de los autores que más me gustan; quería explicarte que he encontrado a alguien agradable que me acompaña en mis locuras más bizarras, quería limpiar tus lágrimas invisibles con un beso en tu mirada. No me atreví, preferí satisfacer mi frustración con una actitud voyeurista, observándote al andar, al sumirte en tu música; perdiéndome en tus ojos, esos ojos que me resultan tan extrañamente familiares.

Me acerqué un poco más, te veía muy cerca, pero tú estabas tan concentrado en tus quehaceres, que no te percataste que había alguien observándote directamente a la cara. Entonces vi que comenzaste a escribir. Pero no escribías como te había visto que antes lo hacías: te costaba, te detenías, seguías y volvías a detenerte; arracanbas las hojas y las hacías trizas, cuando comenzabas algo y tenías rato con ello, de repente lo rayoneabas hasta dejarlo inservible y mojado de tinta.

Te habías enamorado.

Te conozco tan bien que puedo aventurarme a afirmarlo. Pero me sorprende, tú nunca has sabido tratar a nadie, mucho menos sentir algo más. Siempre has tenido muchos amigos pero el amor no formaba parte de tu vocabulario. Estabas confundido, tus montones de hojas a un lado me lo demostraron. Y no confundido por tus sentimientos, sino por tus acciones: No sabes comportarte.


¿Era hora de acercarme, ofrecerte mis palabras de consuelo, darte consejos y abrazarte diciéndote que todo saldrá bien, recibiendo tus lágrimas en mi hombro?


No logré engañarte: Ya te habías dado cuenta de que yo estaba ahí, aún mucho antes de que yo decidiera espiarte.

Hasta ese momento me di cuenta de que era yo la víctima, la que había caído en la trampa: eras tú quien me observaba, me seguía.



Me espiabas...



"La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios" - Mahatma Gandhi

17 de mayo de 2009

Impuntual

17 de mayo de 2009

Llegaste con 3 días de retraso. Estaba medio dormida, medio acurrucada, medio a oscuras cuando escuché el sonido que hacen tus golpeteos contra el tragaluz.

Rápidamente me levanté hacia la ventana para observarte mejor: eras tú, ya habías llegado. Venías a regar mi plantita, a desprender ricos olores en la tierra, a cambiar el color del cielo, a confundir las lágrimas de algún señor solitario, a lavar mi vida.


Muy bienvenida sea usted señorita Lluvia, la estábamos esperando.


Vuelva pronto.




"Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su hora. Tiempo de nacer y tiempo de morir" - Eclesiastés

11 de mayo de 2009

"Estos son mis hijos, si no le gustan no tengo otros

11 de mayo de 2009

Ya he explicado anteriormente que yo celebro las fechas importantes un día posterior al oficial, como buena antisocial. Y es que ahora no es el turno de que yo festeje, sino de que me festejen a mí.

Así es: yo también soy madre.

Tengo el placer de informarles que soy la madre de 3 hijos biológicos y uno adoptivo; aunque a los 4 los quiero por igual, cada uno tiene su historia y un espacio en mi corazoncito maternal.

¿Les cuento de mis hijos? Bien, aquí les presento una pequeña reseña de cómo me hice madre violando las leyes de la naturaleza:

El primero es un varón, tiene aproximadamente 6 meses de edad y se llama Sr. Gato. Cuando lo conocimos -su padre y yo- era una dulzura felina que se acercaba a nosotros sólo por la conveniencia propia de los de su especie: para que lo apapacháramos. Le veíamos seguido y siempre nos buscaba para administrarle su dosis de caricias; pero hubo cierta ocasión en la que el muy osado, tratando de impresionarnos, intentó subirse a un árbol y se cayó. Nos reímos mucho esa vez. Craso error: Jamás lo volvimos a ver.

Algunas fuentes confiables me han informado que ahora es un importante mafioso en la lejana Italia, y que además es dueño de gran parte de los burdeles de esta pequeña ciudad. Que está inundado de dinero y que jamás repite una gata que lo acompañe cada vez que trafica.

La segunda es una dulce niña. Su nombre es Susy y tiene 4 meses y medio de edad. Vivió conmigo hasta hace como aproximadamente un mes cuando de repente no supe más de ella. Se fue sin dejar rastro alguno, marcando lágrimas en mi rostro a causa de su pérdida. Temía que la hubieran secuestrado, que un perro la hubiera mordido, o peor aún, que se hubiera perdido a causa de algún descuido mío.

Hasta hace poco supe gracias a una alucinación que se había enamorado de mi duende del pulgar -sí, ese que habita en mi casa y esconde todas mis cosas- y se había fugado con él. No me molesté por ello, contra el amor no me opongo, sino contra esa forma tan impulsiva de actuar, ¡cómo unos verdaderos adolescentes que quieren comerse al mundo de un bocado! Luego el duende me envió una carta explicándome lo sucedido: se había enamorado del morado y pachoncito cuerpo de Susy pero temía mi reacción.

Al final se lo conté a su padre y ambos terminamos dándoles nuestra aprobación. Así que ella también está lejos, felizmente ¿casada? con un duende ratero.

El tercero es el adoptado. Es realmente un sobrino que prácticamente nosotros cuidamos y críamos como a un hijo. Lo nombramos Charlie, tiene 4 meses y es un mapache obeso que gasta sus horas encerrado en su cueva, acostado en una jaba o restregándose contra las piedras para satisfacer su lujuria. Es extraño aceptarlo pero creo que tiene ciertas parafilias. No vive con ninguno de nosotros, pues decidió quedarse con otro más de su raza y con otros seres -creo tejones- de los cuales desconfío porque cuando vamos a visitarlo, juega de una manera muy extraña con sus amiguitos...

Y el último, es biológico y es el más joven. Tiene apenas medio mes de vida y es un arbolito producto de una aventura amistosa con un gran amigo. Está vivito y rameando en la facultad donde estudio y ha sido llamado Dint (no pregunten el origen del nombre, que no lo entenderán y no lo pienso explicar). En cuanto lo sembramos, a los días posteriores lo regaba diariamente por las mañanas, pero con esta influenza sólo he tenido la oportunidad de ir a regarlo un par de veces con su padre adoptivo. Pero amor, cariño y palabras cursis no le han faltado.


Y he aquí las cartas de presentación de cada uno de mis cuatro hijos, por si alguno de ustedes quiere intentar algo conmigo, que vea que ya tengo compromiso.



Por cierto, saludos al padre mis bizarros hijos, y al de la aventura también, un desliz lo tiene cualquiera.




"¿Quién de nosotros tiene madurez suficiente para ser padre antes de que lleguen los hijos? El valor del matrimonio no está en que los adultos produzcan niños, sino en que éstos produzcan adultos" - Peter De Vries

10 de mayo de 2009

Nada, nada; todo, todo

10 de mayo de 2009

Como es bien sabido, yo no tengo hermanos varones consanguíneos, pero puedo presumir que tengo hermanos mayores adoptivos regados por doquier. Y es que la verdad me quedé con ganas de tener un hermano mayor, aunque muchos me digan que no sé lo que digo, las ganas nadie me las quita.

Pues bien, hace exactamente un año fui al mercado negro de hermanos y me compré uno. Mi egoísmo me hizo pagar una módica cantidad sólo para cumplir el capricho de tener a alguien a quien llamar "bro".

Galileo es su nombre, regalo para mi madre en su día de mi parte. Ha sido testigo de todo lo que sucede en la mesa y sus alrededores, conoce (porque ha visto) más secretos míos que cualquier otra persona y es fiel cuando le cuento algo y le pido que no se lo diga a nadie; me acompaña cuando hago tareas a medianoche, diciéndome que no estoy sola, que él me cuida siempre porque duerme con los ojos abiertos. Hermano leal, que no causa revuelos invitando a sus amigos a la casa, no toma, no fuma, aún es prácticamente un niño, travieso pero divertido y sigue igual de púrpura azulado que cuando lo compré.

A veces es fastidioso cuando me pide que le limpie su pecera, como todo hermanito menor. Pero su mirada tierna y dulce de agradecimiento cuando le doy sus bolitas de comida no se compara con nada.

Confieso que por ser su primer aniversario no le compré nada. Me cuesta mucho trabajo buscar -y encontrar- el regalo ideal para cualquier gente, y para un pez creo que se me complica mucho la cosa. Por eso, me decidí a dedicarle una entrada de mi blog -otra vez- como símbolo de mi agradecimiento por generarme tantas sonrisas a lo largo de estos 365 días, por simplemente existir y estar ahí, moviendo su colita alegrándonos el día a todos.



A ti, mi querido hermano, Feliz Cumpleaños.




Post Data: Espero que no andes de coqueto, ya he visto burbujitas regadas en tu pecera. Es que... soy celosa.


¿Permiso quieres? Permiso te doy pues.





"Me contaron que a los peces no les importa ser pescados, pues tienen la sangre fría y no sienten dolor. Pero no fue un pez el que me contó esto"
- Heywood Brown

5 de mayo de 2009

Sabía que era inminente

5 de mayo de 2009


¿Dónde estás?



Es estúpido, lo sé.


Pero me estoy cansando.


PD. (soy una amargada).




"La soledad es tu mejor amiga, cuando todos se vayan, ella estará contigo" - Anónimo

3 de mayo de 2009

Dial

3 de mayo de 2009

Anoche tuve un encuentro contigo. Me acerqué a ti temerosa de rozar tus debilidades y dejarme llevar por el deseo de tenerte.

Me impactaste con tu belleza externa y superficial. Fue como un autoenamoramiento, ya que eras el vivo reflejo de mi propia persona. No te vi, mas sin embargo mi imaginación volaba por horizontes desconocidos. No podía recrearte, mi mente no era suficiente. En mis entrañas eras amorfo, andrógino, dual entre la masculinidad y la feminidad, no podía concebirte como alguien real, pero inútilmente lo deseaba. Lo anhelaba, te ansiaba.

Comenzamos a hacer el amor de la manera más extraña. Tu primera experiencia, tu primera vez, pero ya eras mi maestro, tú me guiabas y enseñabas el camino, me abrazabas para evitar mi cruenta soledad pero te sentía tan distante. No eras quien yo esperaba, no te conocía, no sabía quién eras tú, sólo un vano sueño de desear algo más que un acto carnal.

Tus ideas comenzaron a penetrar suave y lentamente mi cerebro. Me embriagaste con el aliento de tus poemas, de tus problemas, de tu inaudita madurez. Me hiciste revelarte en mí misma, gocé de tu cuerpo de papel y me impregné de gotas de falsa nostalgia. Te amaba.

Era tan desdichada y tan feliz. Me identificaste en tu propia persona, describías mi mundo justo como yo lo vivo. No me sentí infiel, no sabía si debía llamarlo a él o no, contarle mi desventura (¿o aventura?) contigo y decirle que jamás quise hacerlo, pero que era necesario. Me arropé en tu alma embargada de emoción, carente de toda lascivia y deseo, te miré como se mira a un hermano, a un padre, a un esposo, a un amante, a mí misma.

Era ver en el espejo de mi habitación a alguien más que habitaba dentro de mí, y no precisamente yo. Era mi parte santa y demonio que deseaba arrancarte la carne con los colmillos de mi odio y besarte los pies con los labios de mi amor. Era sustituir mis preguntas existenciales con las respuestas que sólo tú podías ofrecerme.

Intenté ponerte un rostro, el rostro de a quien amo. Pero fue inútil. A él lo amo, a ti no te comprendo. Diluyes mi personalidad hasta convertirla en nada, para después realzarla con una altivez propia de alguien que ha pasado por muchas vidas en el pasado. Me convertiste en una borracha de mi ayer, me induciste a los placeres más bajos y mundanos, me drogaste con la calma de la desesperación, me abandonaste para que yo enfrentara todo sola. Y ahora llegas, postulándote como el máximo origen de mi existir. Eres todo y eres nada. Eres mi yo completo, y el amarte significa, amarme a mí misma, comprenderte con la balanza de tus defectos y virtudes y gozar de cada experiencia que puedas enseñarme.

Pero me cuestas tanto trabajo. Me abrumas con tus cuestiones, con el existencialismo de mis eternas incógnitas, con la lejanía de esa felicidad que sólo fue una cortina pasajera. Pero sin embargo, me das el placer de desear, de sonreír, de comunicar mis ideas, de amar. Eres el vaivén de mi mundo, de mi doble personalidad, de mi lascivia y castidad, de mi eterna contradicción, del perfecto descompuesto que en mi corazón habita, de la necesidad de arrancarte para siempre pero de conservarte permanentemente.

Eres una copa de vino llena hasta el tope, un vino dulce y cálido al tacto labial que me embriaga poco a poco, me induce a cometer los actos más crueles y nobles. Eres el bien y el mal, el deseo de amarte con locura y de odiarte con razón.

Al fin te he conocido. No sé como pude aplazar tanto tiempo nuestro encuentro. Tal vez fue el destino que eligió este momento.



A ti es a quien hablo, Demonio de mi bondad.





"Quería tan sólo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí. ¿Porqué había de serme tan difícil?"
- Hermann Hesse
 
~ Me & Nothing ~ © 2008. Design by Pocket