
Son las 10.30 de un domingo cualquiera y yo debería estar haciendo un ensayo acerca de una materia sin importancia, pero como tengo fiebre y una terrible faringitis, he decidido cumplir mis caprichos de enferma y aventar al tajo el dichoso ensayo, que muy probablemente ni será empezado.
Y como no encontré otra forma de perder el tiempo además de jugar Pacman, estoy escribiendo aquí, en este blog abandonado y con telarañas.
Aunque en realidad sé que ya no es extraño que no vean actualizaciones continuas en este horrendo lugar, una razón importante por la que esta semana me desaparecí en este espacio es porque tuve mi semana cultural.
Hace más o menos un año les comentaba que medio participé en ciertas actividades y no por voluntad propia, sino porque mis agraciados compañeros me inscribieron sin mi autorización. Que igual aunque no fue un éxito, me divertí muchísimo.
Este año fue, digamos, extraño. Mi grupo no se ha caracterizado por ser uno organizado, ni por su unidad o por ofrecer apoyo a algún integrante que lo necesite. Siempre que alguien toma la iniciativa de hacer algo, y le pide al grupo que aporte dinero (para fiestas, pistos, posadas) o mínimo una opinión (graduación, congresos) suele recibir una negativa, indiferencia o un muy claro 'no me importa lo que hagas'.
Pues bien, este año todo pintaba para que la semana cultural pasara como han pasado los otros dos anteriores, sin ton ni son, cada quien ensimismado en sus cosas, ñoñeando, preocupándose por sus quehaceres o simplemente ignorando la pachanga que hubiera fuera del aula. Sin embargo, hubo quien dijo "podemos entrar a los concursos simplemente para divertirnos, sin aspirar a nada o, en cambio, entrar, divertirnos, hacerlo bien y además, ganar". Eso parece que nos caló, ya que mi generación se destaca por ser en exceso competitiva, por lo que cada quien se identificó en lo que se consideraba aceptablemente bueno y se registró en alguna actividad.
Yo realmente creí que quedaría sólo en la palabrería y que nadie se preocuparía por inscribirse en algo, mucho menos en ganarlo, puesto que teníamos un par de exámenes esa misma semana (sí, a diferencia de otras facultades, aquí se alternan los eventos con las clases -y los exámenes-). Yo terminé inscrita en el torneo de futbol, volibol y en un concursillo de "si te la sabes cántala" (según tengo habilidad en eso de reconocer las canciones en los primeros segundos de escucharlas, mas no en cantarlas).
¿Queréis saber el resultado? Primero el recuento semanal.
Lunes.- El primer concurso fue temático. Cada grupo debía elegir un tema del cual adoptaría un vestuario y adornaría sus autos al mismo estilo para realizar una caravana que se pasearía por las calles de nuestro prejuicioso Tepic. Se calificaba la originalidad, la estética y no sé qué otras cosas. Elegimos vestirnos de vagabundos y, en vez de adornar nuestros autos (ya que los vagabundos no tienen carro, ja!) optamos por rentar un camión de esos que usan para cargar y transportar el cemento (ignoro como se llamen). Yo recorté una playera vieja, haciéndola tiritas; rompí mi pantalón, porté mis Converse gastados, me pinté el atuendo y la cara con carbón y salí a la calle a interpretar mi personaje (que no distaba mucho de como suelo vestirme, salvo por el carbón). Éramos 20 tipejos trepados en un camión de la basura, con escenografía compuesta por periódicos en el suelo, botes, cartones y jabas. Lo mejor de todo fue que no gastamos casi nada, y ¡ah sí!
Ganamos ambos: vestuario y caravana.Martes.- Iniciaba el torneo de volibol, mas yo no jugué en este partido. Ganamos, no porque fuéramos buenas, sino porque las otras eran realmente malas. El primer partido de futbol varonil también fue ganado por nuestro grupo.
En la tarde hubo el concurso de canto (que sustituyó al "si te la sabes cántala", al cual yo me había inscrito; a este obviamente no lo hice) y baile. En el primero, participaron dos compañeros de mi grupo, que aunque no ganaron, recibimos puntos por la participación (con sólo inscribirte en cualquier cosa recibías puntos). Y en el segundo, según los jueces nosotros habíamos ganado, pero resultó un desacuerdo del público en que no debíamos ganar porque no respetamos las reglas de la convocatoria, por lo que nos quitaron el primer lugar. Aclaro que realmente no había nada que pudiera quitarnos el triunfo en la convocatoria, pero así lo decidieron y así comenzó el primero de varios ataques a nuestro grupo.
Miércoles.- Ni me acuerdo qué pasó. Ah sí, primer partido de fucho, que fue un fracaso total ya que perdimos y además terminé lastimada de un pie. Fue también el segundo partido de volibol que terminamos ganando por default porque las monas contrarias jamás se presentaron.
Obtuvimos más puntos por poner un puestito de dulces en la kermés, por participar en el rally (el cual
ganamos, junto con el vestuario más original -¿albañiles?-). Más tarde se hizo un concurso de divas -trasvestis simpáticos y encantadores pues- y el Jeopardy. A ninguno de los dos asistí, puesto que estaba muy cansada y lastimada por el partido, pero tengo entendido que en las divas no la hicimos (salvo los puntos de la inscripción por participante), pero en el Jeopardy sí
ganamos (y cómo no, si están los dos mejores promedios de la generación).
Jueves.- En la mañana tuve mi examen de Urgencias Médicas (ya se habían olvidado de la escuela ¿verdad?), en el cual me fue muy bien. En la tarde fue la piscinada donde se jugaron los siguientes partidos de voli y futbol, así como otros concursillos en donde se enseña carne, pero como no fui porque la hueva me afloró, me perdí de estos eventos y por ende, de los resultados. Aunque por ahí me enteré que de nuevo atacaron a mi grupo por que había sido éste quien había ganado los concursillo enseñadores de carne, por lo que al final se decidió en que no hubieran ganadores.
Al final, en la noche me llamaron para informarme que íbamos empatados con otro grupo y que el puntaje definitivo nos lo daba la última actividad: un bizarro concurso en el que se disputaban la corona los hombres más feos de la facultad. Aunque había jurado, también influían las porras, por lo que me pedían asistir a un antro a gritar como loca que ganara el muchacho feo de mi salón (sí... fui a un antro...).
¿Y qué creen? Mi muchachote feo resultó ser el más feo de la escuela, es decir,
ganamos.
Y como ya les había mencionado que hubo varios ataques a mi pobre y desorganizado equipo, esta vez de nuevo resultó la protesta por que ganamos este último concurso y con él toda la semana cultural, querían arrebatarnos nuestra preciada victoria. Ja! A nosotros que nos caracterizamos por no participar en nada, por ñoñear siempre y por ser los menos sociables de toda la facultad. Querían robarnos ese trozito de felicidad, ese rayito de luz que nos hacía creer que no somos tan malos socialmente hablando (bah, a quien engañamos, somos muy malos en eso de la cuestión social).
En fin, mientras afinan sus ataques e intentan quitarnos el triunfo, nosotros nos vamos a playa a disfrutar el premio que ganamos por obtener el máximo de puntos en esta semana cultural.
Fue rara, porque en esta sí me inscribí voluntariamente, porque la ganamos, y porque nos iremos a la playa con ciertos gastos pagados de manera grupal.
Ja! ¿Quién lo diría? De todos modos, para no perder la tradición, yo no iré a la graduación.
"La victoria fácil es sin sabor, no deja huella en nuestro corazón, ni deja satisfacción alguna" -
Gualberto Alcántara Olalde