28 de agosto de 2007

Recuento de una aventura


He regresado a la vida. Nunca me fui, pero tampoco estuve aquí... Algo pasaba y yo lo sabía muy bien, pero personas, cosas, pensamientos y deseos se encargaron de que al menos me olvidara de lo innecesario.

Comencé por irme de viaje otra vez, a la misma ciudad pero con una persona distinta; hoy fue el turno de Polvo... ¡Fue secillamente genial! Hicimos una visita fugaz pero un maratónico itinerario cubrió por completo nuestro tiempo. La idea (supuestamente principal, pero ambas sabíamos que era mentira) era ir para surtirnos de la bibliografía necesaria en la facultad, pues lo "maravilloso" de la carrera de medicina es lo barato que te salen los libros. En fin, busqué allá mis dichosos libros y me encontré con dos noticias paradójicas, una buena y otra mala. ¿Cuál primero? Bah! La buena era que mi preciado y anhelado libro costaba un 50% más económico que aquí, pero la mala como supondrán, es que no había ya más ediciones.

Pero no regresé con las manos vacías. Por algo no compré el libro y me quedó el dinero para ir a la Expo y vagabundear por la masiva Convención de Anime. Esa era realmente la idea principial que tuvimos Polvo..., Ad y yo para ir. Ahí me encontré con personas graciosas, amables, extravagantes y desinhibidas. Además de montones de cosas que comprar, que ver y que disfrutar; terminé comprándome un par de ellas. Pero lo más genial de esa visita a la Expo fue mi retrato en caricatura junto a Polvo... ¡Me sentí toda una japonesa con mi kimono imaginario!

Eran las 7:30 pm. cuando salimos de la convención, ésta fue priorizada pues preferimos ir a ella que comer, por lo tanto, la inanición estaba dejando sus consecuencias en mi cuerpo. Llegamos a devorar algo de comida rápida (¿qué podíamos hacer? Era lo más al alcance, rápido pero no tan económico que pudimos encontrar) y después nos dirigimos al hotel. Ahí estábamos más que listos para descansar después de tan cansado día, pero resultó una visita a un show cómico nocturno. Ya estaba pensando lo que se avecinaba: Polvo... disfrutaría muchísimo el show. Y así pasó, su risa aparte de estruendosa, incontenible y bella, fue alentadora para el presentador (que se dirigó 3 veces a nuestra mesa para besarla sutilmente en la mejilla) y para el público, pues a veces se reían más de su risa que del propio show.

Todo esto terminó a las 3 am. y estábamos extremadamente fatigados, por lo que llegamos al hotel, ni nos desvestimos y dormimos. El resultado fue que nos avisaran al mediodía que el cuarto ya se había vencido y nosotros seguíamos dormidos. Así que rápidamente nos bañamos, nos vestimos y volvimos a salir para continuar con nuestra travesía. Posteriormente pasaron cosas irrelevantes, pero divertidas que prefiero no detallar. Al final, nos dirigíamos a nuestra ya añorada ciudad con un montón de cosas, un montón de recuerdos y un montón de sonrisas.

He descubierto que los viajes son una especie de terapia/medicamento/rehabilitación/droga/remedio o como quieran llamarle para mí, pues siempre terminan ayudándome.


Los extrañé, extrañé este espacio pero la facultad no me ha regalado mucho tiempo libre para invertirlo aquí.

Pero para su desgracia o fortuna, aquí sigo.



*Por cierto, ¿a qué no adivinan cuál de las dos de la imagen de arriba soy yo?





"La verdadera filosofía es reaprender a ver el mundo"
- Merleau-Ponty



Listening to: "The Reason" - Hoobastank



6 comentarios:

Anónimo dijo...

jaja!!! Yo si se!!!

Sophia dijo...

¡Por supuesto que lo sabes! ¿Quién si no?

Anónimo dijo...

Yo tambien se juar!

Sophia dijo...

Jajaja Mister, yo ya te lo había dicho ¬ ¬U

¡Pero ambos compruébenlo!

Anónimo dijo...

que onda como estas espero que bien haber cuando pasas a mi metro te tengo un sorpresa espero y te guste, hasta luego niña

Sophia dijo...

¡Estoy bien gracias! Y claro que checaré tu metro, a ver que sorpresa tienes para mí.