10 de septiembre de 2007

Remember Sadness


Mi vientre sintió la fría y plateada hoja de algún metal en su interior, y en su lugar salió un líquido cálido, puro y espeso. Mis ojos se salieron de sus órbitas y mi boca ahogó un grito de dolor que desgarró la noche clara iluminada por una roja luna. Esa noche hubo sangre, mi sangre...

Era un oscuro callejón, iba sola como siempre suele suceder y como siempre también, iba sumida en la música que mis audífonos me regalaban, por lo que no me percaté de que alguien me seguía. Cantando, vacilando y apurándome para llegar a casa sentí un jalón en mi antebrazo hasta quedar suspendida de mi arrecio. Alguien me había volteado para sí, alguien me había empujado para sí, y yo sólo lo miraba, entre pensativa y asustada. Trataba de recordar quien era, me parecía extrañamente familiar, pero supuse que en ese momento no importaba puesto que esa persona parecía que tenía un fijo interés en mí.

Yo traté de zafarme, grité y sentí su fétida mano cubriendo mi boca evitando que saliera cualquier sonido que rompiera el silencio. Él nunca habló, tal vez temía que yo reconociera su voz; sólo se limitaba a sonreir con una mueca asquerosamente maliciosa, mostrándome una dentadura casi perfecta, a excepción de su color; a él yo lo conocía. Algo me susurró al oído, y digo "algo" porque no le entendí, al darse cuenta de mi negación él se enfureció... Me empujó hacia la oscuridad y yo caí, caí derrumbándome completa...

Algo me había pedido, algo que aunque no le hubiese escuchado, yo no tenía. Intento esculcar mis pertenencias, intentó tocarme para esculcar mis bolsillos, pero yo fui más rápida, lo golpeé en el rostro. Craso error. Él me hirió con su fría navaja en el brazo izquierdo.

Pero no buscaba objetos de valor, no intentaba robarme, pues traía el celular, mi cartera con un poco de dinero, y ni siquiera tuvo la menor intención de tomarlos. No... algo más quería él, pero lo peor de todo es que yo era una de las cosas que él quería. Seguía sonriéndome, se acercaba a mí... yo lo miraba con coraje, miedo y asco.

Mi mente divaga ya... no recuerda muchas cosas, sólo recuerda que él quería llevarme a algún lugar, yo me resistía, gritaba, pataleaba, lloraba y sentía lo helado de esa navaja en mi vientre... Ya después sólo escuchaba ambulancias a lo lejos, gente corriendo... el tipo inconcluso...

Hace unas pocas horas me desperté y no sabía dónde estaba. Me costaron varios minutos comprender. Mi madre parada en el umbral de la puerta observándome, agradecida supongo porque había despertado y yo, terriblemente confundida. Ella me explicó cosas, cosas que prefiero no relatar, pero que me aliviaron y dolieron inmensamente.

El hospital en el que estoy es frío, blanco y oloroso, como en el que algún día pienso trabajar. Me siento abrumada, triste pero firme. Parece que nadie se ha enterado, no hay ninguna llamada perdida o algún mensaje en el celular, ése que mi madre tuvo la bondad de darme para evitarme el aburrimiento que me produce estar sin mi preciada música. La laptop en la que escribo es de alguien no tan ajeno a mí, que también amablemente me proporcionó para acurrucar mi "algo que hacer".

No estoy sola, me repito una y otra vez, gracias madre, gracias padre, gracias hermana, gracias familia, gracias amigos... Quienes están y no están aquí, física y no físicamente... Gracias.



La música melodiosa, en un silencioso hospital es hermosamente agradable, tranquiliza el alma, alumbra la oscuridad en la que me sumerjo, cierra mis heridas, cura mis traumas, abre nuevos caminos por recorrer...


Gracias por no dejarme morir ahí... Gracias por dejarme escribir estas líneas para ti...




2 comentarios:

Anónimo dijo...

hi como estas? espero que estes bien sabes que no estas sola sabes que hay personas que te queremos mucho que jamas te dejaran sola nin un momento en ocaciones no estan fisicamente pero si mentalmente eso jamas lo olvides por que simpre estara a tu lado un amigo

atte
armando

Sophia dijo...

He estado muy ocupada, es decir, que estoy bastante bien, gracias. Yo sé que tú eres una de esas personas que jamás me dejarán sola, y que además, con todo y después de todo, me quiere.

Gracias amigo mío...