
He aquí algunos textos de un gran libro, El Principito, de Antoine de Saint-Exupèry. Lo leí en un tarde, lo he disfrutado algunas otras más...
Hacia adelante de uno, siempre derecho, no se puede llegar muy lejos...
A los adultos les encantan los números [...], cuando se les habla de un nuevo amigo jamás preguntan por lo esencial: ¿Cuál es el timbre de su voz? ¿Cuáles son sus juegos preferidos?, sino preguntan: ¿Qué edad tiene? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre? Y cuando obtienen las respuestas a estas preguntas, creen que ya conocen a las personas.
Por lo tanto, los niños deben ser condescendientes con ellos [...], pero nosotros que sí comprendemos la vida, podemos burlarnos de los números.
Conozco un planeta donde vive un señor muy colorado que jamás ha aspirado el aroma de una flor, jamás ha admirado a una estrella o amado a una persona. Toda lo que ha hecho en su vida han sido sumas. Se la pasa repitiendo al igual que tú: "Yo soy serio"..., yo soy un hombre serio... y se hincha de orgullo. Pero para mí no es un hombre, ¡es un hongo!
¿Y no es cosa seria tratar de comprender porqué las flores hacen el esfuerzo de fabricar sus espinas que para nada les sirven? ¿No es cosa seria la guerra de los corderos y las flores? ¿Y no es mucho más serio e importante que las sumas de un señor gordo y colorado?
Si alguien ama a una flor y no exise más que un solo ejemplar en millones y millones de estrellas, esto es motivo suficiente para que ese alguien se sienta feliz cuando la miró.
Debía haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras.
¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla...
Hay que exigirle a cada uno aquello que es capaz de hacer o de dar. La autoridad debe basarse en la razón.
Te juzgarás a ti mismo, lo cual es aún mucho más difícil que juzgar a los demás.
Los adultos son dedicididamente gente muy extraña.
-[...] ¿Qué haces con las estrellas?
-Nada, poseerlas.
-Nada, poseerlas.
-¿Cómo puede uno poseer las estrellas?
-He sido el primero que pensó en poseerlas [...]
-[...] Yo poseo una flor a la cual riego todos los días. Poseo tres volcanes a los cuales deshollino todas las semanas. Es útil para mis volcanes, lo mismo que para mi flor el que yo la posea. Pero tú no eres útil a las estrellas...
Decididamente, los adultos son raros...
-¿Qué haces ahí?
-Bebo.
-Pero, ¿porqué bebes?
-Para olvidar.
-¿Para olvidar qué?
-Para olvidar que tengo vergüenza.
-¿Vergüenza de qué?
-¡Vergüenza de beber!
Decididamente las personas adultas son muy extrañas.
Uno puede ser al mismo tiempo fiel y perezoso.
Las personas adultas opinan que ocupan mucho espacio, que son muy importantes.
-¿Dónde están los hombres? Uno se halla un poco solo en el desierto...
-También está uno solo entre los hombres.
-¡Qué animal tan más raro eres! Eres flaco como un dedo... -dijo el Principito.
-Sí, pero soy más poderosa que el dedo de un rey -dijo la serpiente.
¿Los hombres? El viento los lleva, pues no tienen raíces, y no tenerlas les causa amargura.
Si tú me domesticaras, mi vida sería radiante y cálida.
Sólo se conocen bien aquellas cosas que se domestican.
Los hombres no tienen tiempo para conocer nada; compran cosas ya hechas a los comerciantes; pero como no existe ningún comerciante de amigos, los hombres ya no tienen amigos.
Las palabras son fuente de malentendidos.
Ahora que he hecho al zorro mi amigo, es un zorro único en el mundo.
Lo esencial es invisible para los ojos.
Es el tiempo que has perdido con tu rosa lo que la hace tan importante.
Eres ahora responsable de cuanto has domesticado.
Nunca está nadie contento donde se encuentra.
-Sólo los niños saben lo que buscan.
-Tienen suerte.
-Existen pastillas que te calman la sed, si te tomas una a la semana no se necesita beber ningún líquido en ese tiempo. [...] Economiza el tiempo.
-¿Y qué puedo hacer con ese tiempo que me queda?
-Cada uno puede hacer lo que quiera.
-Si yo tuviera ese tiempo libre para gastarlo en lo que quisiera, me dirigiría tranquilamente hacia un manantial.
Siempre hay algo que brilla en el silencio.
Lo verdaderamente hermoso es invisible.
Los hombres de tu planeta nunca encuentran lo que buscan. [...] Y pensar que lo que buscan podría encontrarse en una sola rosa o en un poco de agua...
Pero los ojos no siempre ven. Hay que buscar con el corazón.
Los niños entienden todo.
Cuando uno se deja domesticar tiene sobre sí el riesgo de tener que llorar un poco.
Nunca se ve lo que es más importante.
Siempre se encuentra un consuelo.
Es cierto que las serpientes muerden, pero no tienen veneno para una segunda mordida...
¡Mira el cielo! [...] Y ninguna persona adulta comprenderá jamás que estas cosas sean verdaderamente importantes.
Aplica para todos los acontecimientos de la vida, ¿verdad?
¿Quién diría que un niño nos enseñaría todo esto?
"Un niño de cinco años entendería esto. ¡Manden a alguien a buscar a un niño de cinco!" - Groucho Marx
Listening to: "Invierno" - Antonio Vivaldi
4 comentarios:
hi niña, espero que estes bien, sabes digas lo que digas yo simpre te seguire queriendo y amando, a hora yo no he hecho nada y me dices sabes yo te digo de todo corazon que te amo espero y me creas
atte
tu niño
Hola... Estoy bien gracias.
Tu sentir yo no lo sé, eso es algo de lo que sólo tú tienes conciencia. Tú tienes tus ideas... yo tengo las mías, y sigo firme ante ellas.
Atte.
Sophia
Son muy buenas frases.
Definitivamente. De hecho, pensaba/pienso regalarte ese libro, aunque no sé si te gustaría tenerlo.
Es uno de mis favoritos. Pensé que le sacarías mucho jugo.
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