
Y me dejaste. Y te fuiste. Abrí la puerta de mi casa, un poco despeinada, me besaste y te despedí. Al cerrar la puerta llegaron destellos fugaces de los apenas recuerdos vividos. Fue hermoso.
Más yo estaba allí, con la casa vacía, desesperada por tu ausencia, por tu beso de despedida, por tu adiós. Tenía sueño, mucho; quería leer, mucho también; quería hacer nada, quería incluso calmar mi hambre con algún poco de sabores deleitantes.
Opté por la última opción. Me preparé rápidamente un plato, engullí y llegó de nuevo ese vacío infernal, la casa sola, a oscuras y yo allí, imaginando que tocarás la puerta y me tomarás de nuevo en tus brazos.
Pero no sucedió.
Me puse a caminar, a dar vueltas por el recinto, prendía la televisión, nada que ver, la apagaba, iba a la cocina, buscaba comida, no tenía antojo de nada, me dirigía al comedor, me sentaba, me paraba.
Entonces corrí a mi cuarto, me puse el pijama como tal vez queriendo dormir. En vez de eso tiré mis papeles ubicados en mi lecho, los arrojé a un rincón y me recosté. Dormir no sonaba una buena idea. Tomé un libro, empecé a hojearlo, pero me aburrió, cosa que me extrañó porque no suele suceder. Entonces tomé otro y en el preciso momento en que iba a leer el título decidí arrojarlo a un lado, me quité las gafas, acomodé la almohada a modo de abrazo y me acurruqué en ella.
Quise dormir. Y lo logré. Aunque no sé si haya sido precisamente un descanso. Soñaba que caminaba en un laberinto psicodélico, con espirales caleidoscópicos blancos y negros, vestida con un pequeño vestido negro y mallones rayados. Caminaba como entre asustada y sorprendida, con la canción del "Le Valse d'Amélie" retumbando en mi cabeza. Quería encontrar algo, pero sólo veía imágenes distorsionadas, caras riéndose, perros aullando y mis zapatos de colegiala cansándome.
Me despierta mi hermana, me dice que es hora de que vaya a comprar los boletos para mi viaje de mañana (o de hoy, más bien). Malhumorada me levanto, me visto y me dirijo a comprar la prueba de mi migración.
Mi cabeza gira, sigue en estos momentos retumbando la canción, no logro descifrar mis pensamientos, sólo recuerdo que en medio de este loco arrebato estás tú.
Tan taratán taratán.... tan, tan, tara tan...
"Los ojos no siempre ven, hay que buscar con el corazón" - Antoine de Saint-Exupèry
Listening to: "Le Valse d'Amélie" - Yann Tiersen
3 comentarios:
espero que le haya ido muy bien a tu papa, espero que este bien y sabes que siempre estare a tu lado
Hola!!! jeje cuanto tiempo sin comentarte xD, oh si esa canción me encanta y quiero ver la película de Amelie ¬__¬,luego me la prestas por favor =) en estas vacaciones para verla, saludos!!
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