
Lluvia presente. El sonido que burbujea en los ventanales del inmueble es tan parecido al de aquellas psicodelias que observas cuando cierras los ojos y te olvidas de que existes. Tal vez un poco de cielo negro, oscuro para enigmatizar el antojo de querer corroer alegrías. Tal vez el querer comparar las dichas con la plétora de problemas que acabamos por fraguar cada vez que la tristeza se aloja en alguna parte de nuestra esencia.
Las lágrimas tienden a desdoblarse una a una por cada poro y centímetro de alguna mejilla. O de alguna otra parte si se las arrojas a alguien más. Pero, ¿quién está dispuesto a cargar tus lágrimas? ¿quién tiene ganas de verte llorar, de darte un consuelo, de mentirte diciendo que le importas? La pereza es muy constante, y muy difícil de vencer. Suele encerrarnos en los deseos más ociosos que son posibles de engendrar por una mente perversa y un corazón cruento.
Sinceramente, necesito alejarme de la hipocrecía que abunda en la orbe. Hay mantos puestos a mis pies que están empapados de llanto, logrando que evite mi avance. Forjo tristezas al pormayor, algo me sucede, y es bastante estúpido. ¿Dónde ha quedado mi sensatez? ¿adónde se han ido mis sonrisas? Los cambios parecen cambiarme con ellos. Mi estanque de perlas preciosas está vacío, y lo único que vislumbro es inmundicia esparcida en cántaros de luna.
La contaminación, la peste de mi conciencia está llegando a su máximo esplendor. Hay situaciones que puedo manejar, pero hay otras que simplemente prefiero olvidar. ¿Es eso cobardía? La verdad, son intuiciones que creo prosperar, cuando no son más que imaginaciones imposibles que me cuestan aceptar.
¿Consejos? Parece que la gente está llena de ellos, y los reparte como si fuesen lechugas en barata de mercado. Pero ni siquiera se preguntan si lo que realmente se necesitan son consejos. Injurias olvidadas, oprobios rebuscados, infamias propuestas, ofensas merecidas. Realmente desvarío, no sé ni lo que digo, porque realmente no tengo nada qué decir, sólo dejo que mis manos, mis dedos, mis células actúen sobre un hediondo teclado para poder expresar términos que probablemente sean entendidos en un porcentaje mínimo por otros. Y sólo, por los que se interesen en leerlos.
Tengo existencia, pero también hay un deceso de alguna parte de mi ser. Eso que veo correr alrededor de mí algo tiene que ser. Pero aún me pregunto qué es.
No sé ni qué maldecir, ni a quien difamar. Tengo desgana incluso de voltear a ver lo que infamian de mí, aunque logra exasperarme, también logra que me insensibilice a la hora de dar ese sentimiento que tanto me reclaman.
Tengo holgazanería seguir. Como podría tenerla cualquier niño que es despertado a las 5 de la mañana en algún sábado vacacional.
Olvídate de las frases, sigue tu propio juicio.
Y la música, a veces tiende a alterar el flujo del ambiente, y con ello, tu talante.
Hoy olvídate de todo. Yo ya lo hice.
4 comentarios:
me gustaria palticar contigo en estos dias de vaciones espero y luego podamos vernos y platicar como en los viejos tiempo espero que quieras y puedas
atte
armando (cema)
Esa imagen en negro me recuerda a mi.
yo soy materia dispuesta a cargar tus lagrimas por que si tu lloras yo sufro.
quiero verte llorar reposada en mi hombro si es lo que necesitas, y no necesito mentir para decir que me importas.
consejos... yo te aconsejo que sigas los que te da tu corazon solamente.
continuaré leyendote.
pa que te alegres mas:
te odio
jaja
ah, leíste el post que borré, je--- Emmm, la verdad voy bien, apenas llevo un capítulo que creí que era mucho pero la verdad no. Es una lata satisfactora escribir a mano. Pero si, cuando la tenga lista te regalo una copia, que al paso que voy y la extensión de la novela que creo será, en unos dos meses ya está.
Lo de los partidos, yo le hiba al PT. Jeje.
El libro de Sainz te lo puedo prestar, claro. Mira, pensaba ir a esa librería mañana en la tarde, si quieres ahí te lo rolo.
Nos vemos.
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