
Dice una voz popular:
Es un mal sueño largo,
una tonta película de espanto,
un túnel que no acaba
lleno de piedras y de charcos.
¡Qué tiempo este, maldito,
que revuelve las horas y los años,
el sueño y la conciencia,
el ojo abierto y el morir despacio!
Jaime Sabines
Y heme aquí de vuelta, revolviendo placeres nocturnos,
conspirando contra mi propia conciencia,
con mis deseos más mundanos,
con mi no tan infinita paciencia.
Las imágenes se vuelven etéreas,
difuminadas con pinceles de plumas.
Las antorchas que incineran mi tristeza
no son más que viles recuerdos adornadas de movimientos oculares,
enterradas en la más pura e inmunda criatura.
¿Quién he de ser yo para regalar una sonrisa,
un suspiro, una mirada, una pérfida agonía?
¿Quién he de ser yo para impulsar a la fisiología mental,
absoluta y propia, así como tan desigual
a querer confabular contra el propio destino y quererlo acabar?
Si la sinceridad parece estarse tomando unas terribles vacaciones,
totalmente puedo negar que no es una mentira más,
pero no puedo afirmar que lo que diga es totalmente una de mis estúpidas verdades,
pues obviamente ni contra uno ni contra el otro soy capaz de atentar.
Por razones ilógicas, distantes de toda cordura,
me atrevo a decir que simplemente cierro los ojos
y no puedo olvidarme del caos provocado por mi compasión,
a creer que lo único que hacía era salvarme de la locura,
o tal vez de mi insensata e irrazonable consideración.
Y ahora, heme aquí de nuevo,
plantada frente a los pies de un espejo,
tratando de responder qué diablos he hecho.
¿Qué planta se enreda en una pared tan sólo por mecerla,
y no para acariciarla, besarla y sobre todo, amarla?
¿Porqué mi subconciente me engaña
haciéndome pasar tragos amargos y jugándome malas pasadas?
Había olvidado lo que se siente ser amada,
y había recordado lo que se siente estar encaprichada,
pero mi agravio es no saber reconocer
qué es este mísero sentimiento que me hace sentir tan desdichada,
tan agotada, tan todos los adjetivos
que pueda concebir mi pequeña cabeza, mis necesidades más bajas.
Gracias noches oscuras,
les agradezco sus mejores intenciones,
pero déjeme decirles que lo único que consiguen
es estropearme está mísera inteligencia acabada,
esta vida moribunda
esta feliz agonía,
esta triste, muy triste ilusión forjada.
Y para terminar:
Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y verás que hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.
Quédate sin mujer: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete
y ya.
Jaime Sabines
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y verás que hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.
Quédate sin mujer: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete
y ya.
Jaime Sabines
"La belleza que atrae, rara vez coincide con la belleza que enamora" - José Ortega y Gasset
Listening to: "Tears in heaven" - Eric Clapton
2 comentarios:
la belleza que enamora...
la que atrae.
es mas importante la que enamora, sin duda alguna.
la que atrae suele estar hueca. a mi me encanta, pero solo por ratos.
la que enamora... daria mi vida por ella.
no hablo de poseerla en mi ser, sino a mi lado.
que haz de ser para regalar una sonrisa, una mirada, un suspiro o una agonia?...
haz de ser una mujer.
confabular contra el destino
quererlo acabar.
pero si el destino es tan bello por ser tan misterioso...
la sinceridad de vacaciones...? es como mi papá, no puede estar del todo descansando, siempre piensa en donde deveria estar.
de ahi en adelante siento que escribo yo, hasta antes de que las noches me hagan derrumbar.
te quiero!
=P
¿Tratando de traducir mi escrito? Me encantan tus respuestas a mi deformada forma de expresarme.
Yo te odio.
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