31 de agosto de 2008

Fase oscura


Escogí el color verde para escribir. Usualmente opto por el blanco o la facilidad, pero me decidí al azar, y el verde resultó.

Como siempre, el lápiz me acompaña a rasgar el papel, ya que me gusta su dulzura y fineza a la hora de parlotear. Ninguna pluma puede hacer eso, ya le he preguntado a una. Me contestó que fueron hechas para hacer las ideas fáciles, imborrables, y por ende, incorregibles. Por eso, yo prefiero al grafito, pues siempre está dispuesto a seguirme la corriente y no se inmuta si es borrado en caso de ser necesario.

Todo va bien hasta el momento, no me he cansado y no tengo ganas de dejarlo. Una peculiaridad de hoy es que decidí despojarme de las gafas un momento y aprovechar la luz amarilla que emana del encierro. La noche me da la oportunidad de apreciarla y no me he detenido, parece que no miro el verde para estar escribiendo, y mi lápiz es sotenido por una mano que había olvidado lo que se siente ser igual de rápida que el compás de las ideas.

Satisfecha del ayer, siempre me dirijo a mi cueva a tientas, toqueteando la pared. La oscuridad es tan penetrante que no soy capaz de responder a lo que mis ojos tratan de comprender.

Algo entró al refugio y el aire brota, con una velocidad intermedia, dejándose llevar, libre. Me miro al espejo y veo mis cicatrices, rojas aún, pero apagadas ya. Me recuerda que soy mala tratándomelas de curar. Un miedo que estaba y que ahora no más. Observo también mis imperfecciones, pero sólo aquellas que no tratan de dolerme, sólo un poco más. Miro mis ojos, y a la luz artificial los veo clarear; también cae un olor, pero éste nunca se va. Huele bien, muy bien diría yo, pero sé que no es mío, es de alguien más. Me pregunto a qué huelo yo, y descubro mis pestes sin duchar, y pensé en dejarlas crecer, al fin y al cabo me gustan y me recuerdan que tengo que reconciliarme con mis hormonas, como en el medievo, como debe de ser.

Acomodo mi lecho, tiro seres inanimados pero que sienten afecto por mí, o al menos eso creo. Todos los demás duermen, una que otra vez los oigo moverse, como cuando la gente carraspea en voz alta para que dejes de hacer lo que estás haciendo y los dejes de enfadar. Pero no tengo ganas de pararme, aún no estoy cansada, repito, quiero seguir.

Para continuar molestando a los de a lado, abro un libro que seguramente hizo el mismo estruendo que produce una pistola al ser disparada. Desdoblé hojas pasadas, una por una y descubrí su falta de importancia. Sólo una me quedé contemplando; hablaba de un concierto al que había asistido. Me parecía que era una soprano cantando canciones viejas y raras, pero que te llegan al alma. Y me pregunté porqué la gente no aprecia lo que tiene, si muchas veces el reloj no perdona y decide ponerte alas -o quitártelas- y llevarte consigo.

Las hojas quedaron olvidadas, y el libro siguió su camino, pero para ser sincera no era lo que es, sino una libreta con garabatos que la autora no podía comprender. Pero esa autora menos comprendía que la autora de eso era yo. Pero al final se dio por vencida con esas cuestiones y se encontró con términos paradójicos y dibujos malhechos, una frase de Martí y las palabras anhedonia y algo que tenía que ver con la desesperación.

Bueno, pero no puedo dejar de escribir. Si lo hago, sé que los tiburones me atacarán. O mejor dicho, las ovejas, y no quiero. Tengo mucho qué hacer a la medianoche y ya es hora. Tal vez opte por consumir sustancias que aceleren mi desgastado metabolismo y me ayuden a levantarme de mis trapos floreados...

-¡Oh no! Ahora que estaba escribiendo cometí lo imperdonable: ¡Escribí con una falta de ortografía! Tengo que matar a ese maldito guión y a su maldita sílaba amante. Nunca me olvidarán, no dejaré que lo hagan, me recordarán por el resto de sus muertes-.

... para cobijarme en los siniestros sonidos de mi refrigerador. Un día debería invitarles a dormir en mi mesa. Temerán escuchar el susurro de los duendes que me acechan escondiéndo mis cosas en mis propias narices, ¡qué se han creído los pillos! Lo bueno es que ya tengo una copia para hacerme de las mías -en el buen sentido, vamos-.

Y que larga perorata, una perorata que no llega a nada, que no tuvo un planteamiento, un nudo y menos un desenlace; pero sí tuvo prólogos y epílogos hechos por manos invisibles de madera que querían ser humanas pero a lo más que llegaron fue a la porcelana.

Y ya, mejor aquí le dejo a eso de escribir en verde, pues ya me está doliendo el cerebro porque mis lentes se están tomando su debido descanso. Mi lengua está rara, muy seca, pero sin sed. Creo que necesito eso, eso que sientes cuando te humedecen la boca, te da un choque electrizante y tiendes a cerrar los ojos, ¿cómo se llama? En fin, no importa, tal vez nunca llegue a comprender concepciones inútiles, que lo único que hacen es complicarle la existencia a una cama, pero no tanto como a una almohada. Pobrecitas.

Y ahora sí ya le paro, porque mis ojos ya se salieron de sus órbitas por un momento. Mi visión normal se fue y por un instante -creo que un segundo, o algo así- vi rayas raras, de esas como las que ves en televisión cuando se va la señal (pero no las de colores estáticos, sino las blancas, grises y negras meneándose de aquí a allá). Creo que me están avisando que es hora de terminar y de continuar parloteando con mi conciencia hasta la madrugada.

¿Quién me acompaña? Les advierto, sólo un loco entraría a mi escondite, conviviría con mis entrañas, jugaría con mi mente y comería aire tétrico por las mañanas; pero a cambio, me dejaría hacerle lo mismo.




Una ganga, ¿apoco no?






"No hay mañana que deje de convertirse en ayer" - Proverbio persa




Listening to: "Hoppipolla" - Sigur Ros



5 comentarios:

Anónimo dijo...

primis!

h0la!

pase por aqui para dejar mi raioncitop

______________________________

escribes bien padre, eres super!

que linda tu foto, es una flor no!!

bueno, te dejo.

bye, te mega amo!


.:. besitos de chokolate.:.

Anónimo dijo...

como se llama?!

se llama comunion no?




hey, te extraño.



espero verte pronto.

KM dijo...

Excelente historia =)

El Acróbata dijo...

Yo me apunto sin pensarlo demasiado. Sólo que ultimamente la noche ha elegido verme dormir de tanto que me manosea el dia.

Tiene usted la primicia de que mi siguiente entrada trata tambien sobre objetos de escritura: un maravilloso regalo.

Un abrazo fuerte, valiente Sophia!

Sophia dijo...

Haré como que no vi ese comentario.
.:.Muacks de vainilla.:. (no me gusta el chocolate, ¿recuerdas?)

¿Comunión? ¿Qué es eso? Jajaja, no, no es la comunión. Te dejaré con la duda.
Yo lo estropeé todo: ni te vi y te sigo extrañando.

Muchas gracias Freyja =)

¡El primero que se anota -y creo que el único-! Pues cuando quieras te espero en mi guarida, es muy caliente, pero nada que un buen ventilador y un par de conversaciones no funcionen. Es bueno que no lo hayas pensado, tal vez sí lo hubieses hecho, te hubieses rehusado.
Me halaga usted dándome el placer de tal noticia. Y si quiere ver mi reacción, váyase al lugar donde dice 'comentarios'.

Muchos abrazos ligeros, para que se hagan uno fuerte, Acróbata!

P.S. ¿Porqué valiente yo?