16 de septiembre de 2008

Knoc-knoc


Y ahí estaba, perdida en un sueño, tratando de tomar la mano de barro que cada vez se alejaba más y más.

Todo parecía despejarse, las nubes corrían unas tras otras como pequeñas ovejas que huyen del perro labrador. Volteó al cielo y se conmovió por la dulzura del ambiente. Se sentía sola, abandonada.

Los chelos y el piano de fondo hacían más dramática la situación. Los perros pasaban y la observaban. Se figuraba que le decían "estúpida, ¿porqué lloras si vives y tienes que comer?". Se dijo que tal vez los animales, por mucho que sientan, distan mucho de comprender el amor. Y sabía bien que ella era un animal.

Siguió andando y vio pequeños cristales que salían esparcidos de una fuente y que cortaban a niños que jugaban con ellos. Intentó imaginar su niñez pero no pudo. Eso la entristeció.

El abrigo que cargaba le pesaba, quería despojarse de todo, de sus ropas, de su alma. No la necesitaba. De hecho, nunca la necesitó. Se preguntó que para qué servía un alma. El alma es vida. Nada más.

-Entonces sí sirve de mucho, tonta-, le contestó una voz interior.
-¡Cállate! No te necesito ahora, ¡vete!-, le respondió ella.

La voz pareció comprender y no insistió. El viento empezó a ondear lo que ya para ese entonces, era una larga cabellera. Era incómoda, pero no le desagradaba. Era extraño, pues no le gustaba el cabello largo.

Observaba al mundo. Todo le parecía tan ridículo, tan mundano, que le hizo sentirse maravillada de su imperfecta perfección. Se imaginó que era el experimento de algún ente superior, como de alguien que quiso hacer algo sin la menor idea de qué hacer.

Inmediatamente desechó tal idea. -¿Porqué?-, se preguntó. ¿Porqué?, de nuevo. Esos porqués estaban dirigidos hacia casi todo y todos. Pero sabía que esos casi todo y todos le volverían la espalda sólo por la pereza de responder.

Traición.

Se sintió con ganas de estar acompañada. Deseó oler aromas a guardado, a libro viejo, a experiencia, a desconocido. Quería continuar, pero ya no sola. Y no sabía porqué.

El silencio comenzó a hablarle en ese momento. Le dijo susurros reveladores al oído. Se quedó pasmada, muda. Sus ojos se desorbitaron y trató de comprender el soliloquio de rutinas danzantes frente a ella.

El sol se iba poniendo, dejando paso a la interminable luna... y a la noche. Le encantaba la noche. Siempre decía que estaba hecha para enamorar. Y cómo tenía ganas de caer enamorada esa noche.

Tenía ganas de olvidarse de la soledad. De enamorarse de verdad. De ser correspondida y de no sufrir por una cruenta ilusión.

Tenía ganas de quitarse el abrigo y de caminar a oscuras, tomada de la mano, y con un choque frío y electrizante recorriéndole el cuerpo. Quería rozar el cabello lacio de algún ser humano, quería penetrar una mirada que la llevara a conocer nuevos lugares, nuevas historias, nuevas verdades.

Deseaba caminar al compás de los pasos de pana. Ver un pecho delgado y fino; aspirar el creciente manifiesto del placer. Quería coger una mano, para colocarla en su propia mejilla, cerrar los ojos y sonreir. Aprovechar la quietud del crepúsculo para olvidarse del pudor y ser feliz. Quería ser ella, ser una, ser lo que era. Un ser humano más.

Pero sólo quería, tenía ganas, deseaba. Sólo quedaba en eso. No había nadie ahí, a su lado, salvo las estrellas, árboles, la fuente y su abrigo. Ni las huellas de los niños y el perro que alguna vez hubieron allí.

Volteó de nuevo al cielo. Lluvia. A veces no podía evitar ser tan dramática, pero eso era lo que siempre le hacía decir la verdad. Le gustaba lo poético, aunque ella no tuviese ni una pizca de ello.

Cerró los ojos. Quiso soñar, soñar dentro de un sueño, pero no podía; quiso reir, pero no podía; quiso vivir, pero no pudo. Alguien tocaba a su puerta, alguien la llamaba y esta vez no era su yo interno. Era alguien más.

No quiso abrir los ojos, no quería volver de nuevo a la falsa realidad, donde, estaba segura que se encontraría de nuevo, con un escenario oscuro, vacío y solitario, perfecto para albergar su ya desaparecida alma.

Seguían llamando. Temía abrir los ojos.

Pero lo hizo, se atrevió.

Y sí, tal y como lo había previsto, no fue más que una burla de su propio subconsciente, que estaba riéndose de ella, de sus deseos de olvidarse por un momento de los momentos, por una vida de la vida.

Eso la derrumbó. Hasta ella misma se burlaba de sí. Era el acabose. Comenzó a derramar lágrimas silenciosas. Comenzó a hacer muecas que mostraban su dolor, su necedad, su felicidad, sus intensas ganas de vivir, pero no así.

La lluvía arreció. Y ese goteo sin terminar fue lo que la despertó. Volvió a cerrar los ojos y seguían llamando. Y estaba segura, no era su voz interna.



Entonces alguien había llegado. Alguien tocó. Alguien la escuchó. Pero el problema es, ¿quién?





"Cuando era joven leía casi siempre para aprender; hoy, en ocasiones leo para olvidar" - Giovanni Papini



Listening to: "Tocata y Fuga" - Johann Sebastian Bach




8 comentarios:

Anónimo dijo...

haz pensado en escribir un libro algun dia, tus historias son geniales.

esto viene por que ultimamente leo mas aqui que mi libro, seria interesante, ya hay material para un libro del tamaño de los libros del rincon.





hey, fue cumple de tu amiguis no?

si la ves me la felicitas.

El Acróbata dijo...

Disculpeme, pero no me habia dado cuenta de sus preguntas, que no tengo ningun problema en contestarle.

1.- Me parece valiente la manera que asumes incluso lo que en ocasiones no es cómodo asumir: las dualidades, el desgano, el tedio, la nostalgia, etc. Me parece valiente su visión de las cosas, como las verbaliza. ¿Quedo más claro o la perdí más?

2.- Estudié comunicación, después he estudiado algunas muchas cosas de psicología.

Creo que es tiempo de empezar a tutearle.

Un abrazo Sophia!

Roberto Aztlán dijo...

Hay un poemínimo que creo va así:

ME gusta beber bien acompañado
Es decir
Yo y mi alma.






Es mejor estar solo. Aunque eso de desear compañía pues... bueno, depende de cada quien. hay que agarrar fuerza y tomarle gusto a la soledad.


No
hay
Mejor
Silencio
que el acompañado
Con los ojos
cerrados.

Compañero
de
la
serenidad solitaria.

Roberto Aztlán dijo...

Por cierto:

Al rojo
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Azul
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contraley
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Cicatrices
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Sospecho que...

Roberto Aztlán dijo...

Corrección.


DOS

Me
Gusta
Beber
Dignamente
Acompañado

Es decir
Solo
y
Mi alma
-------------------Efraín Huerta.





Sospecho que ni los andas bajando, claro es solo una sospecha.

Roberto Aztlán dijo...

Corrección.


DOS


Me
Gusta
Beber
Dignamente
Acompañado

Es decir
Solo
y
Mi alma.




Sospecho que no lo has escuchado, claro que solo es eso. Una mera sospecha. Aún faltan discos...emmm creo cuatro.

Cronus dijo...

espero que me apoyen en mi campaña

Sophia dijo...

Lo he pensado, cuando era niña, pero un libro acerca de algún descubrimiento científico que haya hecho cuando sea grande, o cosas así, que me hagan figurar en los libros de historia.
Escribir un libro con historias o tonterías escritas por mí, no.
¡Muchas gracias! Me halaga saber que te gustan las cursilerías que escribo...
¿Qué libro estás leyendo ahora?
Hey! Los libros del rincón son geniales! Me encantaba leerlos de pequeña, mi papá diario me traía alguno.
Y sí fue su cumpleaños, y de mi hermana también, con gusto te las felicito. Nomás que no me gusta que le digas 'amiguis', suena a burla y yo no la considero mi 'amiguis', esas para mí, son simples conocidas, y ella no es para nada eso.

Nada que disculparse Acróbata, me dio gusto leer tus respuestas.
Y no, no me perdiste más, quedó muy claro. Y te digo -sonrojada-, que me halaga que me veas así, muchas gracias, aunque realmente no es ningún esfuerzo, es simplemente expresar lo que realmente es, lo que siento.
Un abrazo de regreso!

¿Cuál campaña, Nefisto?