
Grietas en mi rostro. Continúo viajando en el mundo áspero de mis adicciones. Antes, yo ser niña buena y pequeña. Hoy ser una niña buena-mala y pequeña/grande, como mejor me convenga.
Mis ojos vuelven a ser ligeramente amarillo azulados. No me hacen gozar. No me hacen brincar de felicidad. Que la belleza desapareció hace muchos años de mi boca.
Y comienza otra tanda y un mal whisky me acompaña, tibio, claro, sin excesos pero de más. Claro, que más da, es dulce, como el río por el que mi pez alguna vez ha querido nadar. Si quiero prepararme una margarita, necesitaría agua salada, y para eso podría recurrir a las lúgubres gotas que recorren mis paralizados pómulos, tristes y bizarros por los gestos que mi mente pura y casta logran deformar.
¡Alto! Estoy demasiado ebria. Pero, ¿ebria de qué? Muérete ya, muere de una vez. Lárgate, no te necesito. Nunca lo hice, ¿porqué habría de hacerlo ahora?
Mis pobres y entristecidos zapatos se fueron de la habitación, cabizbajos; primero lloraron de pie y finalmente, obedecieron. No los necesitaba. Ella quería dormir. Quería disfrutar de sus carnes en la cama en la que se desnudaba. Soñaba con tenerlo poco a poco, mucho a mucho, crudo y frío, como salmón muerto en algún bosque boreal.
Quiero y no tengo. Sólo recuerdo. Quiero volver. "Por favor, ¡quiero volver!", grito. Grito a un silencio sordo. Necesito más regresiones. Ni el alcohol ni mis vicios han logrado lo que tanto anhelo.
Ayúdame a regresar. A disfrutar del ayer, a volver a vivir aquello que me hacía tan feliz.
Estos tantos deseos me hicieron odiar al mundo por un rato, uno muy largo. ¿Porqué tenía que hacerlo ya todo con miedo? ¿Y andar con cuidado de que mi alma no sea degollada por un Demonio del bajo infierno, mi virginidad violada por un cruel ángel y mi testarudez convertida en razón por un idiota que mira todas las noches un verde atardecer sobre un horizonte muerto, sin flores, con maleza regada de lágrimas marchitas y viles proezas?
Ya no puedo correr y correr, y andar en bicicleta, y vencer los obstáculos de mis caídas ridículas, y los golpes a mi pubis cuando chocaba contra las frías paredes, histéricas, chistosas, ofreciéndome grandes hematomas que luego explicaba con risas.
No me dolía tropezar, ni saltar la soga, ni resbalarme con tapas duras de plástico. No, al contrario, reía, hidrataba a mis cuencas de alegría. Mis padres me observaban orgullosos: su hija se comportaba como lo que era: una niña jugando a ser niña.
Ahora desfachatez, mentes sucias, ideas podridas, gozos superficiales, "te necesito"s a todas horas. ¡Ven! Simplemente horrible.
Soledad ahora pues. No, no, no. Es un día soleado, comenzó. Debo salir y disfrutar la melodía que el diseñador de felicidades egipcias me susurra.
¡Pero al contrario! Me hace recordar. Y para mí, recordar es felicidad. Así que sí cumple con su objetivo. Pero, me hace pensar que no puedo volver, no puedo revertir y olvidarme del futuro para encadenarme al pasado.
No, ya no quiero. Ya me enfadé. Decidí que así estoy bien. Así, así, así. Bien.
Prefiero escuchar con dulzura, el sonido de pato que tantas veces me ha hecho reír, envidiando y admirando a todas aquellas personas que hacen todo lo que yo no puedo hacer, o en su defecto todavía no aprendo.
Y ya comenzó la buena. Comienzo a llorar. Ahora soy yo la que exhala un "te necesito". ¡Quiero verte!
¿Para qué? No lo sé, demonios. Pero necesito llorar y mostrarle mi máscara a alguien. Ya me cansé de mostrárselo a la ciudad entera, sobre el horizonte.
Favoritismos míos, lo sé, no me gustan, pero ahí están. Y me haces llorar. Y me haces recordar, pero no sentirme culpable. Lo siento, pero no. No te extraño, ni te quiero, ni te amo, pero sobre todo, no te odio. Aunque sé que tú a mí sí, pero ni modo, qué hacer.
Mientras tanto, yo deseo besar los labios de mi mujer. Sí, pero empapados esta vez de tristeza. Que conozca mi realidad y se olvide de mi fantasía cotidiana. Sentarme en una silla y comenzar con el llanto que me desgarre el silencio de la Noche.
A oscuras, para recordar que no siempre tiene que estar la luz apagada.
Ahora no me sirve de nada el sentarme y mirar fijamente a la nada. Estoy desesperada, quiero mirar esos ojos de encanto que me hacen olvidar el sufrir por nada, el carecer de dolor, el "mi vida es perfecta".
Quiero sufrir, quiero dolor, para invariablemente, conseguir una cura y saber qué se siente.
Pero no me atrevo. Demasiado soy yo, demasiada imposición, pues nadie me ha enseñado, nadie me enseñó.
Volteo y veo que estás y no estás. Vienes y vas. Persistes y te esfumas. ¿Qué pasa? No estás seguro. Yo tampoco. Te odio, te odio por eso. Pero no me atrevo, las palabras no encuentran la salida de mi boca, se estancan como al agua de la presa se le prohibió desembocar. Las víboras en forma de lengua prefieren esconderse y me producen un enorme nudo en la garganta. Enredo que no puedo deshacer. Mis cuerdas se han quedado tiesas, sin poder vibrar más.
¡Me he quedado muda!
Muda sólo de esas estúpidas palabras, selectas, reservadas. Sólo para ti, para ellos, par el mundo.
'Tricki, tricki' se oye en mi tocadiscos. Quiero llorar de nuevo. Es tan triste escuchar melodías preciosas con un dejo de impotencia. ¿Qué puedo hacer? ¿Ir corriendo a refugiarme en los brazos de mamá? No, ya lo hice en todo el día: 14 abrazos en total. Sí, los conté. Para ella no es raro, pero yo los necesitaba. Los necesito.
Como me disgusta decir, escribir, expresar incoherencias, pero más que todo, me disgusta que no tenga otra manera de decir la verdad.
El ocio frustra mis ideas y suprimen su motilidad, estriñiendo mi mente.
Te despides de mí como los grandes, diciendo que volverás. Y vuelves y no vuelves, porque no te siento igual, y parece que aún sigo odiándote como antes, y extrañándote y queriéndote y...
Las palabras volvieron a estancarse en mi boca.
"La gran estupidez de la humanidad consistió en considerar al amor como una idea. El amor es un instinto" - Godofredo de Alancar
Listening to: "7th Symphony" - Ludwig van Beethoven
1 comentario:
Hola tu quien quiera que dices que seas qien escribes.
si la sophie o mi J. necesitan un dia un abrazi, sabes donde encontrarme estas vacaciones!
te odio!
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