Últimamente, las cosas viejas son las que más me llaman la atención. Canciones setenteras, Los Bitles, Consuelo Velázquez y Édith Piaf en la música; Audrey Hepburn, Cary Grant e Ingrid Bergman en las películas, son las que invaden actualmente mi alrededor.
Tal vez es el sentimiento de valorar las joyas bien pulidas y sin desgaste. Lo clásico suele ser parte de mi gusto general, pero es inevitable disfrutar algo que indiscutiblemente todos -o la mayoría- aplauden. En mi opinión ahí radica la belleza: en la sencillez, la originalidad, la autenticidad y el verdadero sentimiento con el que se hacen las cosas. Es como si inscribieran un epitafio característico en cada una de las producciones, para que después, cuando uno se paseé por la tumba, pueda apreciar la belleza que existe más allá de los restos en la tierra hueca del fondo. Édith Piaf con su voz que te transporta y te saca un lágrima aun cuando ni una pena tengas, y Audrey que con su inocente y elegante postura es todo lo que debe considerarse una dama.
Curiosamente, llevo unos cuantos eventos que me llevan a recordar que no soy la única que se aferra a no dejar ir lo rescatable del pasado, o en el peor de los casos, que le teme a que el mundo no resulte tan bello en años venideros. Aunque lo bueno de vivir en esta época es que los DVDs son casi igual de accesibles como una descarga de internet.
Y esto, es una muestra más de que prefiero sumergirme en mi pequeña y ermitaña burbuja individual. ¿Porqué? Porque no hay muchas personas que compartan esto, al menos de mi edad, ¿o sí?
Ja, como que si me importara.
P.D. La Vie en Rose con Louis Armstrong, ¡chulada de canción!
"Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo" - J. Santayana
3 comentarios:
Está muy corta la de Louis :(
Saludos Srita.
genial version de Louis, genial Edith Piaf.
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