23 de diciembre de 2009

Reversa


Creo que estoy comenzando a cansarme. Identifico ya ese dejo de hastío que sólo los años son capaces de generar.

Creo también, que soy demasiado exigente. Siempre le exijo a la vida que me de cosas nuevas, que cada día me depare una sorpresa, o al menos como mínimo, que mis ojos vean un panorama distinto de vez en cuando.

Definitivamente, la rutina ya está haciendo su entrada triunfal, sólo ha metido el pelo de su colita, pero es suficiente para que yo me sienta incómoda y sienta la necesidad de cambiar. El tiempo no pasa en vano, y las cosas, las sensaciones, los actos y los sentimientos mismos llegan a una zona de confort que termina convirtiéndose en tu muy patético hoyo.

Si hay algo que he aprendido a lo largo de los años y con mi corta experiencia, es que sé reconocer que le temo a la costumbre.


Aunque en realidad, lo que más miedo me da es que ésta sea absolutamente inevitable.



"Los seres humanos nacen con sólo dos temores básicos: uno es el miedo a los ruidos intensos; el otro, el temor a caer. Todos los demás se aprenden" - Ronald Rood

2 comentarios:

Medusa Anacrónica dijo...

Asesinemos a la costumbre.

Saludos señorita, me saluda a su novia Aztlán ja.

Anónimo dijo...

saludos y feliz navidad!!!