
El final parecía aproximarse. Ninguno de los dos bandos estaba dispuesto a rendirse, cada uno se rehusaba a ceder y declararse derrotado.
Ninguno quería aceptar que lo sentía, que era una discusión absurda y que lo mejor sería pensar en un posible adiós.
Ambos querían hundirse más, deteriorar más la armonía, infravalorar los sentimientos, tan sólo por obtener esa satisfacción de la reconciliación:
El castigo suele ser directamente proporcional al premio...
...cuando no se llega a extremos.
"Lo creo porque es absurdo" - Tertuliano
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