9 de enero de 2011

Te perdí esa noche agresiva de despecho y dolor. Te dejé ir después de tus mentiras, tus engaños. Después de tu abandono, después de tu cobardía. Te quise tanto, te di tanto y lo único que siento es un enorme vacío después de tu huida. Te fuiste, diciéndome adiós en la almohada, teniendo de mí lo que más te encanta. Tu teléfono ocupado, tus visitas distanciadas, tú ausente. ¿Qué había hecho yo? ¿En qué me había equivocado? ¿Qué había hecho mal? Después recapacitaste y te perdoné. Te acepté de nuevo. No quería dejarte ir. Pero después tu teléfono ocupado, tus visitas distanciadas y tu tú ausente me quitaron la cara de pendeja y me volvieron a decir lo que ya antes me había pasado: que estabas con otra...

1 comentario:

Anónimo dijo...

hola de nuevo Sophia

aunque... le veo una pequeña jota escondida... no me gusta.

pero... en ti no cabe odio

o si??