Estoy de vacaciones. Y eso significa, tiempo libre en casa para rato. Mi vida ha consistido en los últimos días en levantarme tarde, comer a deshoras, ver todo el santo día los juegos panamericanos (porque me envician) y dormirme tarde dándome unos bonitos besitos soñadores.
Tenía varios planes para estos días, incluidos viajes y aniversarios, sin embargo, estoy atravesando por una severa crisis económica por la cual me estoy limitando a gastar máximo diez pesos al día. Y eso que estoy trabajando, porque si no...
Pero no importa, mi cámara luce contenta escondida en el primer cajón de la ropa, las malteadas de vainilla saben mejor los veintiunos y los buenos aromas siempre vienen de los lugares corporales menos esperados.
Felices tres años, Querido. Feliz día a mí, doctora (ambas felicitaciones, atrasadas).