14 de octubre de 2007

Luces Lunares


Era ya muy tarde, la noche se asomaba por las rendijas de una vieja y graciosa ventana. Estaban las luces de la casa apagadas, sólo había un poco de luz lunar que se dejaba asomar acompañando a la noche entrando a escondidas a la casa.

Ella se encontraba sola... pero a la espera de alguien. No sabía que esperar de su visita, mas ella comenzaba a sentirse nerviosa pero emocionada a la vez.

Preparó la tina para tomar una larga ducha, que le relajara y a la vez le obsequiara de aromas que podría ofrecerle a su invitado. Las luces continuaban apagadas, pero los reflejos del cristal de su espejo y el ondear de la bata que le cubría el cuerpo, provocaban destellos en medio de la penetrante oscuridad.

En esos momentos, se sentía mujer. La soledad de su casa, la espera que había en ella, la ligereza de su cuerpo recorrer los cuartos vacíos, le provocaban demasiadas cosas internas. Olvidó todos sus pendientes, dejó a un lado su copa de vino, se quitó los tacones y se desnudó de la única prenda que la cubría...

Estaba ahí, parada frente a la tina... el agua le invitaba a acercarse, pero ella se invitaba a sí misma a explorarse. Volteó al flamante espejo que tenía en el baño y se miró, descubrió cada lunar de su cuerpo en medio de la blanca piel, sus cuervas eran perfectas, su cabello moreno y largo. Tomó sus propias manos y se sintió como una pequeña niña con un juguete nuevo, recorría con las yemas de sus dedos cada perfil de su cuerpo. Sintió sus pechos sobre sus manos, eran pequeños, suaves y tersos al contacto. Sus labios, que fueron recorridos también, gruesos y delicados, ansiaban probar un aliento esa noche...

Caminó poco a poco por el húmedo baño, se hundió bajo el agua y cerró los ojos. Lo estaba sintiendo, los estaba deseando, lo estaba queriendo. Volvía a imaginarse a sí misma, siendo amada por alguien más, pero se controlaba. Sonreía para sí, esta noche es mía -se dijo-, tomaba el jabón y lo pasaba por encima de su cuerpo, de su presencia, de su deseo. Se empapaba de un aroma, de su perfume. Sus cabellos se erizaban, su sensación brotaba, sus ganas aumentaban...

Al terminar la ducha se dirigió a su cuarto, así, completamente desnuda. Se recostó sobre su cama y dejo que ésta también se cubriera del perfume natural que emanaba de ella. Se sentía libre de hacer lo que quisiera. Al levantarse, se dispuso a escoger un atuendo que encajara con sus deseos, esa noche. Un vestido, corto, con escote pero suave, sus tacones y su propia piel la vestían.

Sin encender las luces, amenizaba el ambiente, mientras las luces lunares continuaban escabulliéndose por las rendijas de su prisión.

Entonces tocaron a la puerta, ella estaba sentada con una copa de whisky en una mano, sonriendo y esperando. Él no necesitaba que fuese invitado a pasar, ni que le abrieran la puerta. Poco tiempo después, él estaba parado frente a ella, con un aroma muy diferente al que de ella emanaba, pero ambos perfumes poseían la misma intención.

Ella le dio su propia copa de vino y fue a servirse otra para sí. Mas él no quería esperar. Ambos derramaban su ansía, su deseo. Él se dirigió hacie ella, la giró para su ser y la tomó por la cintura. El vestido que ella portaba se ceñía a la perfección a su cuerpo; al tomarla por la cintura, el vestido se subía sin querer y dejaba entrever unas hermosas piernas blancas y tersas; sus hombros se desnudaban porque caían los tirantes de la prenda. Ellos sólo se miraban.

Ninguno lo dudaba, esa noche pasaría algo... Mas no sabían cuán lejos llegarían. Los labios de ella se mojaban con el ansía de vivir cuanto antes lo que estaba por pasar. Los dedos de él se perdían indiscretamente por la espalda que ese cuerpo poseía. Él quería avanzar, ella quería dejarlo avanzar...

Ella se limitó a sonreir, a separarse y a dirigirse a alguna oscura habitación de esa oscura casa llena de luces lunares que espiaban acompañadas de la noche, invitándolo a seguirla...



Él no dudó, la desnudó con la mirada y acompañado del ansia, se dispuso a dejarse llevar...






"Cuando una mujer se rinde es porque ha vencido" - Aldo Camarota



Listening to: "Poema No. 20" - Anabantha





2 comentarios:

Anónimo dijo...

que hermosa escritura, como la que suleles hacer, me encanta tus escrituras por que son un pasadiso a un suño que habitan en los pensamientos de las personas, espero que te vaya muy bien en el cervantino que conozcas toda el arte que se encuentra en el que te lleves de mas conocimiento y arte, te amo y simpre lo hare te esperare esperare tu regrese de ese vieja tan esperado te amo y felicidades

Sophia dijo...

¡Muchas gracias! Me alegra que te agrade lo que escribo =)

Gracias por desearme suerte en el viaje, que afortunadamente regresé sana y salva de él.