20 de abril de 2008

Cadenas imaginarias


Ya llevo varios minutos sentada frente al monitor, con mis manos sobre el teclado pero sin la menor idea de como empezar a escribir.

Bueno, al menos ya comencé.

Últimamente me he dado cuenta de muchas cosas. Unas muy reveladoras, he estado muy inquieta, este fin de semana ha sido enteramente en solitario y salí de la rutina semanal.

¿Te has preguntado si puedes llegar a hacer más de lo que ya haces? ¿Algo incluso más de lo que ya aspiras? Parece que todos estos años he vivido engañada y manipulada por el maldito sistema. Sí, que tengo que seguir ese maldito curso de la vida en el que naces, te gradúas, te casas, tienes hijos, un gran trabajo y al final mueres con mucho dinero.

¡No! Yo no quiero hacer simplemente eso. Yo no quiero vivir mi vida en ese orden y ni tan sólo con eso. No. He descubierto que todos estos años he sido vilmente manipulada por mis "educación escolar en instituciones", puesto que ahora que me he puesto a analizar, a reflexionar, en la primaria ni aprendí nada, odiaba las matemáticas, jamás se te ocurriera ponerme divisiones porque ¡las odiaba!, mis materias favoritas eran historia y geografía y todo era porque yo en mi casa leía todos esos libros que mi padre me regalaba, pues gracias a Dios él es profesor también y siempre me animó a tener un gusto y criterio propio, a buscar lo que quiero y a conseguirlo. No, definitivamente en cuestiones escolares la primaria fue nefasta.

Pese a que fui el primer lugar de mi generación.

En la secundaria todo cambió mucho. Empezaron a gustarme las matemáticas y el español, sobre todo por la llegada de las ecuaciones y el descubrimiento de libros más complejos, y mi gusto por la geografía y la historia aumentó exponencialmente. Analizando de nuevo actualmente, descubro que casi todo lo que he aprendido ha sido por mí misma, porque lo he estudiado en casa, con calma y gusto; mientras que los profesores sólo han sido un guía y la escuela, un lugar en el que simplemente te enseñan a socializar.

Pero también, tengo la impresión de que en la secundaria no aprendí nada. Pese a que en cuestiones numéricas me fue excelentemente bien.

Llega la preparatoria. Una escuela en la que debía ponerle mucho empeño si quería sobresalir, y no porque fuese muy estricta y difícil, sino todo lo contrario. Era un lugar en el que si gustabas podías salir y hacer lo que quisieras, igual pasaba si ibas o no ibas a clase. Y las clases eran un poco mediocres, y eso, si es que había clases. En la preparatoria, ¿qué aprendí? Sólo reafirmé cosas, unas que otras cosas en matemáticas, alguna que otra cruda realidad en historia, pero ni siquiera bioquímica me gustó cuando me la enseñaron. Odié genética por que le caí mal al maestro y casi me reprueba, y todas esas materias sociales que tanto me gustaban terminaron siendo aborrecidas.

En la preparatoria definitivamente me malacostumbré. Pero me malacostumbré a no estudiar por mi cuenta, a crecer más como persona y a dejarme llevar. Aprendí muchas cosas internas, muy mías y privadas. Pero en términos intelectuales era un fiasco.

Y ahora en la universidad. Simplemente no me puedo acostumbrar. No le encuentro sentido a estar exponiendo todos los días, de una manera mediocre y esperando aprender algo que ya sabemos porque ya hemos leído previamente. ¿Porqué mejor no nos aclaran nuestras dudas? ¿Nos enseñan técnicas para ser mejores? ¿Formas de crecer como médicos y no terminar siendo como esos médicos chapulines que ni siquiera miran a los ojos a sus pacientes? No. No puedo acostumbrarme a este método. Estudiamos todo en casa, leemos, comprendemos, pues es una carrera de mucha teoría, para que al día siguiente, expositores nos digan lo mismo que ya leímos y perdemos el tiempo que podíamos aprovechar en leer otras cosas, o ir a clínica o practicar exploración, o en el peor de los casos, en dormir.

No. Es absurdo darme cuenta después de 19 años que todo lo que conoce el ser humano es lo que ha querido encontrar por sí mismo. La escuela simplemente manipula para que nos comportemos como máquinas, para conocer todo mecánicamente, pero sin enseñarnos todo de manera profunda, molecularmente, explicándonos el porqué de las cosas, y si éstas cambiaran su rumbo que pasaría con ellas. No. Nos dicen que tal cosa tiene que ser así y nada más. Por eso estamos como estamos. No siembran en nosotros la curiosidad propia de un científico ni la humanidad propia de un filántropo.

¿Porqué en prepa odié bioquímica, genética y morfología? Porque los maestros nos enseñaban lo que querían enseñarnos, si es que lo hacían. ¿Porqué en la facultad las amé tanto? Porque afortunadamente, me tocaron doctores (con doctorado, no médicos) que me lo enseñaron todo de una manera tan profunda, tan esencial, uniendo todo con todo, mostrando que lo que sabemos es tan poco comparado con lo que falta saber, pero que todo lo que aprendo es simplemente lo que quiero aprender. Por eso estudiamos en casa. Ellos sólo nos aclaran dudas, nos muestran como seguir el camino, para así nosotros forjarnos.

Rayos, es muy raro como me siento hoy. Estoy confundida. Él me ha dicho que estoy a nada de entrar a ese proceso, de liberarme de esas cadenas a las que me ata la sociedad, la propia vida, mi limitada mente. Fue muy perturbador darme cuenta de que sólo son cosas montadas por la gente que está arriba, para manipularnos a nosotros que estamos abajo.

Me siento ofuscada, no sé qué hacer. Siempre me ha encantado aprender, saber, pero no sé si tengo cerebro de teflón porque no se me pega nada o simplemente no funciono para esto.


He aprendido que al fin y al cabo no he aprendido nada en estos 19 años.





"Quien es auténtico asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es ser" - Jean Paul Sartre




Listening to: "Eres toda una mujer" - Albert Hammond

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