
Eché un vistazo al reloj, las 11:59 pm. Sólo volteé a leer una línea de este blog y regresé a mirar el reloj de la computadora, las 12:01 am del día siguiente.
Lo que me pareció un par de segundos fueron un par de minutos. El tiempo está corriendo muy deprisa, cada vez parece estar más correteado, como si no tuviera nada que hacer y se la pase gastándose a sí mismo para joder a los demás.
¿Cómo? De todas las maneras posibles. Te levantas y piensas en todo lo que harás en el día, y poco después ya estás destendiendo tu cama para dormir. ¿Y qué hiciste en esas 24 horas? Tal vez mucho, tal vez nada. Todo es relativo.
Para mi gusto, el tiempo se está acabando. O tal vez esté viajando. O tal vez envejeciendo, queriendo hacer todo lo que en estos millones de años no ha podido, como nosotros los humanos, que solemos dejar todo para el último...
Algo tuvo que haber aprendido el tiempo de nosotros. Lástima que no fue algo tan bueno.
Cuando el tiempo no tiene nada que hacer, suele ser fastidioso. Es vengativo, cree que somos los culpables de su ocio.
Yo digo que deberíamos hablar con él. Hacer un trato o algo así, ni él va tan deprisa ni yo lo malgasto.
Un trato justo y simbionte.
"Tiempo: Lo que los hombres siempre tratan de matar, pero acaba por matarlos" - Herbert Spencer
Listening to: Nada, mis audífonos no sirven. Además, Esparza los tiene.
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