
Hoy terminó lo que fue la semana cultural de mi facultad (bueno, para mí; oficialmente es mañana, pero no pienso sacrificar mi día libre), en la que contrario al año anterior, en este sí participé en alguno que otro evento -para mi sorpresa-.
Siempre me han dado un poco de flojera estas cosas, tal vez sea porque en mi facultad no se suspenden las clases y los eventos se intercalan clase-evento, o en su defecto, se realizan en la tarde, pero el problema es que el final de semestre está próximo y es cuando más cosas tenemos que hacer.
En fin, en esta semana tuve sólo 3 clases. Parece que los maestros se la tomaron libre y se la botanearon con nuestras tonterías. Yo -como siempre-, no tenía pensado participar en nada, pero por la divina gracia de mis compañeros resulté estar inscrita en más de un evento.
Primero, me metieron al torneo de ajedrez. ¡Ni siquiera he jugado más de 5 partidas en mi vida y ya quieren que le haga a un torneo! En fin, ya estaba inscrita y pues qué más podía hacer. Me tocó jugar contra un tipo -muy amable por cierto- que estaba en el club de ajedrez, que tenía jugando más de 5 años y que la verdad, era muy bueno. El caso es que ahí estaba, me dio la mano y empezamos a jugar. Y jugamos. Y jugamos. Y jugamos. Y así puedo continuar porque ¡duramos más de una hora! Pese a que yo sé que no soy muy buena, mi lucha le hice y el tipo no creía que fuera una novata. Hasta reloj tuvieron que ponernos para mover las piezas, cuando ni siquiera tardábamos mucho en moverlas. Al final, como es lógico, me ganó. Pero me sentí realizada, al menos no fui humillada para ser mi primer torneo (y una de mis primeras partidas).
Después, que debíamos jugar al vocho sardina. Teníamos que meternos los más que pudiéramos todos apretujados, oliendo humores del sudor de extraños y tratando de respirar el poco oxígeno que pudiese haber en un vocho. ¡Rayos! ¿Acaso no saben que yo soy claustrofóbica? Ni me hablen de hacerme bolita, de taparme la nariz o de encerrarme en un cuarto pequeño porque desfallezco. Pero no, también me inscribieron ahí. Lo bueno es que fui la última en meterse (no sé como lo hice), sentí que mis mejillas se apretujaban al cristal delantero y solté un grito porque fue ¡horrible! (para mí, dada mi condición). Ni siquiera podía acomodarme para que cerraran la puerta, tuve que pararme en la pierna de una compañera para poder entrar entera. Dios, no sé cómo sobreviví a eso. Acabamos metiéndonos 18 seres humanos sin nada mejor que hacer en un pequeño auto de la Volkswagen.
Y ahora por último, me inscribieron en el torneo de futbol femenil. Soy mala. Me encanta el futbol pero no lo juego mucho, puesto que no sé, no lo practico. Pero ya estaba inscrita y tal vez ya me hacía falta una carrerita porque ya era hora de ponerme hacer algún deporte. Y bueno, antes de jugar entrenamos un poco, calentamos y según los demás tengo un buen tiro y disque sé plantarme en la cancha (aunque no es lo mismo que saber jugar), por lo que me pusieron en el cuadro titular.
Eran eliminación directa. Si perdías, te ibas. El primer partido, lo ganamos por default, pues las tipas de no sé qué salón no se presentaron -por ahí escuché el rumor de que les dimos miedo, pero quien sabe-, por lo que pasamos directamente a semifinales. En ésta, jugamos contra unas tipas que no eran buenas, pero tampoco malas, pero por azares del destino terminamos ganando 2-0, por lo que para nuestra sorpresa ya nos encontrábamos en la final.
La final fue contra una tipa que era seleccionada nacional, y digo contra una tipa, porque ella era el único problema, las demás eran pasables, pero ella nos barría, y nosotras que nunca habíamos jugado un partido como Dios manda. Si la tapábamos, y nuestra excelente portera (no es sarcasmo) le atajó varias, pero no pudimos. Perdimos 3-0.
Pero aunque suene conformista, quedamos subcampeonas, un honroso segundo lugar para unas mujeres pseudomédicas que en su vida habían planeado jugar futbol (y más para mí que ni siquiera sabía que iba a jugar) nos hizo ver que la verdad, nos divertimos mucho. Y aunque no llegamos a la meta, sí llegamos lejos.
Y ya. Hubo varios eventos más, pero en estos fue en los que yo participé (sin mi consentimiento, reitero).
Pero la verdad, no me quejo. Me divertí muchísimo. Hice muchas cosas que ni tenía idea que iba a hacer y fue genial hacer tonterías con un montón de tontos que inscribieron a una tonta en tontos eventos.
Perdí en muchas cosas, pero ¡ah como me divertí!
"Nada se sabe bien sino por medio de la experiencia" - Anónimo
Listening to: "Destination Calabria" - Alex Gaudino
5 comentarios:
=).
Nueva Cabecera n.n
Saludos
Oh... *.*
¡Bonita cabecera!
n.n
Gracias ^_^
Judith!!! T_T no pude ir ni a las orquestas ni a verte jugar T_T regreso la migraña -_- pero bueno en verdad no pude ir T_T me peso demasiado ¬¬ en fin, despues nos vemos, que estes bien =)
¡No te preocupes mujer! De hecho yo tampoco pude ir a la presentación de las 6, y me remordía la conciencia por haber llegado tarde a la de las 8.30 creyendo que habías ido y no me habías encontrado. Pero ahora estoy más tranquila, pues sé que no te dejé esperando.
Espero que ya te encuentres mejor. Relájate, no tomes tantas pastillas, no te desveles tanto y cuídate. ¡¡No queremos que regrese esa migraña!!
Luego nos ponemos de acuerdo, ya sabes que hay tantas cosas por hacer en las vacaciones!
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