25 de mayo de 2008

Ventana de recuerdos


14 de mayo del 2008.



Son las 4:09 de la mañana. Ya hacía mucho tiempo que no me paraba en la ventana del cuarto de mi hermana a observar el exterior. Cada vez que me aburría haciendo otras cosas, o cuando caían gotas del cielo me encantaba colocar mis codos en el alfeizar y sonreír a los árboles del patio de mi abuela, a los techos de las casas de enfrente, y observar el lugar un poco lejano que cambia constantemente con el tiempo, unos días es un enorme cuadrado vacío con piquitos de maleza saliendo por encima de algunos pies que corren al perseguir una pelota; y en estos últimos días es un gran supermercado, con un estacionamiento mediano por donde veo pasar carros de distintos colores y diseños, gente correr y un tránsito ondear su mano para organizar el descompuesto que realizan los automóviles.

Esa ventana era maravillosa, y yo poco a poco comencé a olvidarme de ella. Tal vez fue inconsciente, tal vez no. Pero he encontrado pocas cosas que me relajen tanto como mirar a través de ella. Cuando llovía y había un gran viento, la brisa se colaba a través de ella y mojaba con pequeñas gotitas mi rostro, cerraba los ojos y me bañaba en ellas, sonreía y era feliz.

Y ahora, que por alguna extraña razón estoy parada ahí, observando la noche colarse por mi ventana, los faroles de ese gran supermercado apagados y una tienda que abre las 24 horas es lo único que alumbra aquella parte de la ciudad. Pero en mi patio, en los árboles de mi abuela y en los techos de las casas de enfrente lo único que alumbra es la luz de la luna.

Divisé el cielo, la luna era particularmente hermosa, rodeada de unas nubes oscuras, de lluvia. Agaché mi cabeza, recordé todos los momentos en que me paraba en esa misma posición, tocando el alfeizar con los codos y sonreí: vi lo que podrían ser las primeras gotas de lluvia del año.

Volteé a mi alrededor, las gotas arreciaban, y pasaron de ser chispas a ser una brisa moderada. Una brisa que llenó de frescura el ambiente, alejó por un momento el calor de la temporada y me hizo sentirme halagada por dejar que sea yo quien presenciara la primera lluvia del año.




Una luna, una noche, nubes oscuras, el olor del ozono que desprende la tierra mojada y lo terso de esas pequeñas gotas que ya tanto extrañaba...

Me hicieron olvidar un poco el porqué estaba despierta a esa hora.





"Uno debe ser tan humilde como el polvo para poder descubrir la verdad" - Mahatma Gandhi



Listening to: "Cruz de Navajas" - Mecano

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Sophia,
antes que nada queria agradecer tu comentario... decirte que es bueno saber que no se esta del todo solo, que existen personas que de alguna manera sienten y saben como es sentirse asi.

P.D. Me Ofresco a Jugar Ajedrez, no soy muy bueno... pero me gusta

Anónimo dijo...

La lluvia es genial, ya quiero que llueva por las tardes para salir a mojarme xD ah que bien =). Un saludo!!

zyrian dijo...

El olor tan fresco, el frío en la piel, una ciudad sumergida en la blancura de la niebla, y yo leyendo frente a ese paisaje.
Extraño las lluvias y la nostalgia.

Fuego & Osamentas - Thetan

Sophia dijo...

Hola Willie, no tienes nada que agradecer, fue un gusto comentar en tan buena entrada. Me alegra saber que tú también te sientes al menos un poco acompañado.

Muchas gracias por tu ofrecimiento, haber cuando nos ponemos a jugar, me encantaría practicar, pues yo tampoco soy muy buena.


¡Esa Freyja! Yo también ya quiero ver y sentir llover, y bañarme por supuesto que no suena nada mal. ¡Saludos para ti también! =)


Es totalmente comprensible Zyrian. Ese escenario que has descrita suena como el que todos los amantes de la lluvia soñamos.

Te Quiero.