29 de octubre de 2009

HBD


Los regalitos ocasionales, sin ningún motivo y con extremo detalle son los que te hacen despertar de la rutina y sacarte una que otra sonrisa inusual.

A veces veo películas romanticonas y se me antoja aventarte a la cama y acurrucarme en tu pecho imaginando que nunca te irás. O me gusta creer que desayunas conmigo cuando me levanto despeinada y amodorrada a buscar cereal en la cocina.

Esas son ternuritas, y vaya qué muchas me has dado. Pero se aproxima una fecha importante, y ese día no tendré ganas de acurrucarme tiernamente ni imaginar que inocentemente sonreimos con un bigote de leche.





Oh querido, prepárate, que ahora sí sabrás lo que es un amour passionné et sauvage.




"La preparación minuciosa de una cosa determina su buena suerte" - Joe Poyer

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