29 de abril de 2010

Medio Menguante


Cuando la luna se pone re grandota
como una pelotota y alumbra el callejón,
se oye el maullido de un triste gato viudo
y su lomo peludo se eriza con horror.


Era de noche, no te busqué, pero inevitablemente apareciste. Era de día, no te perdí, pero afortunadamente ahí permanecías. Al día siguiente desperté, continuabas junto a mí, solapada por unas cuantas nubes. A la noche siguiente me dormí, continuabas a mi lado, velando mis sueños y jugando con mis cabellos. Tenía miedos, tu luz me los arracanba. Tuve alegrías, tu sonrisa de octubre era mi cómplice y me complacía. Tenía, tuve, fuiste. Tiempo pasado.


Luna, ya no estás.


Luna, ya amaneció.


Para curar el mal de amores
dijeron los doctores que no había salvación.
Ahora me dicen gato viudo
porque una gata pudo quitarme lo chiqueón.


"Vivir en la Tierra es caro, pero incluye un viaje alrededor del sol cada año" - Anónimo

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