Te imaginabas en un bonito lugar. Digamos la gran ciudad de pequeños escalones. Caminas en ellos, a través de sus calles tristes y melancólicas, preguntándote qué has hecho. Estás enamorado. Triste, fugaz, miserablemente enamorado. Tu sentimiento no te engaña, te engañas a ti mismo al creer que serás correspondido. Una sonrisa se asoma en tu rostro, es bonito sentirse querido, es bonito amar. Aunque tú no conozcas el amor. Aunque éste no te conozca a ti. Eres, fuiste y siempre serás lo que no has dejado de ser. Y eso, ni siquiera el amor lo puede cambiar...
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